Así viven el encierro los ex funcionarios del gobierno "K"

Nacional 11 de noviembre
Habiendo abandonado lujosas y millonarias propiedades, pasan sus días en celdas que miden dos metros de ancho por tres de largo. Lo más llamativo: las cartas de De Vido, la psicosis de López y la pelea de Jaime por tener DirecTV
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Los presos políticos kirchenristas están en el penal de Ezeiza. Sus celdas miden dos metros de ancho por tres de largo y permanecen allí hace meses, habiendo abandonado lujosas y millonarias propiedades que supieron adquirir durante el el período de Cristina Fernández de Kirchner.

Los “presos K” conviven entre ellos en ciertos momentos, se alimentan de forma diferente, leen y realizan actividades dentro del penitenciario, según informe hecho por periodistas de la Revista Noticias.

De Vido, Milani, Lázaro Báez, Ricardo Jaime, José López, entre otros, reciben asistencia psicológica y no son de los internos que más cantidad de visitas reciben.

Cómo viven en Ezeiza

“Está shockeado, deprimido. Siente que no tiene que estar preso, que es un atropello jurídico lo que le hicieron”, dice un miembro del círculo íntimo del ex superministro Julio De Vido, detenido en el penal de Ezeiza. “Hoy no se lo ve tan poderoso, está metido en una depresión absoluta”, completa uno de los hombres del equipo de seguridad que lo vigila.

El desaforado diputado pasa sus días dentro del Hospital Penitenciario Central (HPC) del complejo de Ezeiza, una dependencia del penal dedicada a los convictos con problemas de salud, psicológicos o posibles de sufrir ataques si se los junta con el resto de la población. El funcionario se pasa sus días escribiendo cartas de puño y letra, algunas de las cuales ven la luz gracias a su esposa, Alessandra Minnicelli, que se encarga de transcribirlos y difundirlos a través de medios de comunicación.



El general César Milani, otrora jefe del Ejército K, procesado y detenido por crímenes de lesa humanidad pasó, en abril, del pabellón de los presos por delitos de “lesa” al HPC. “Sufre un estrés severo, está angustiado, se siente un rehén, aunque intenta salir a flote escribiendo y leyendo”, asegura su abogado Gustavo Feldman, quien intenta conseguir un arresto domiciliario para su cliente.

Por su parte José López, antiguo Secretario de Obras Públicas, es quien peor la está pasando: luego de que lo encontraran con 9 millones de dólares y un arma de alto calibre en un convento de General Rodríguez, cayó en una psicosis profunda que le demandó meses de trabajo para volver a conectar con la realidad.

Hoy, López está mejor que cuando llegó, aunque a veces cae en paranoias profundas.

En el “C” también está Lázaro Báez y los guardias arman sus rutinas especialmente para que jamás se crucen. El supuesto testaferro K terminó de redactar su nuevo testamento y, de todos, es quien más sereno se muestra y quien mejor se adaptó a la prisión.

En tanto, Ricardo Jaime sigue irritado con el servicio penitenciario: sus abogados se cansaron de presentar habeas corpus para que le den acceso a DirecTV, y así poder ver los partidos de fútbol. Aunque parece difícil, su defensa espera que ahora, luego de la privatización del fútbol, la Justicia le conceda ese “capricho”. Además, en Marcos Paz están alojados Roberto Baratta, mano derecha y amigo de Jaime, Claudio “el Mono” Minnicelli, cuñado del ex Secretario de Transporte.



En el mismo establecimiento que Jaime y sus ex laderos, se encuentran Víctor Manzanares, ex contador de la familia Kirchner, y el sindicalista Omar “Caballo” Suárez. Ambos pueden llegar a ser trasladados al penal de Marcos Paz.

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