Un peligroso delincuente quedó libre

Justicia 12 de noviembre
Hace dos meses lo atraparon, pero por diferencias entre las fiscalías lo dejaron libre.
10-CRISTO 2

La semana termina con uno de los delincuentes más peligrosos de Salta detenido: Enrique Adolfo Diez, alias el "Colo", acusado de más de 15 hechos gravísimos, aunque los últimos por los que es requerido por la Justicia son los asaltos más grandes registrados en Vaqueros y otras localidades del Valle de Lerma.

Tiene 36 años y es conocido en el ambiente desde principios de este siglo. De hecho, el primer delito que se le atribuye -al menos en el que ya intervinieron la policía y la Justicia y, por lo tanto, abrió su prontuario- lo cometió en agosto de 2001 cuando tenía solo 20 años.

En los últimos años también es reconocido como el líder de una banda delictiva que asoló los barrios de las zonas norte y sur de la capital, y las localidades vecinas como Vaqueros hasta La Caldera y las del Valle de Lerma.

Lo llamativo de su caso es que a pesar de las reincidencias delictivas, de ser señalado por testigos y de haber sido detenido en varias oportunidades, la Justicia lo dejó libre insistentemente.

Su último arresto ocurrió el pasado jueves 9, en la zona sudeste de la capital.

Ese día, la Policía tenía orden de allanar tres domicilios de Villa Lavalle y uno en barrio La Paz, en el marco de la investigación de un importante robo en una planta de gas, ocurrido el 31 de octubre, en un inmueble sobre la ruta provincial 26. En el expediente del Juzgado de Garantías 8 los acusados por ese asalto eran Diez y otro cómplice mayor de edad.

En una de las casas estaba el "Colo". Cuando vio que los policías lo habían identificado e iban a detenerlo, intentó huir y en su trayecto daño un vehículo particular.

No logró ir demasiado lejos, ya que los efectivos lograron darle alcance y lo arrestaron. La Fiscalía Penal y el Juzgado de Garantías a cargo del caso le fijaron para el viernes, a las 10, la audiencia a la que fue requerido por robo calificado por el uso de armas.

Peligroso, pero libre

El caso del "Colo" Diez tiene extraños ribetes. Su raid delictivo ya cumplió 16 años desde aquel 5 de agosto de 2001 cuando entró a robar en una casa de Vaqueros.

En agosto de 2011 incluso llegó, en libertad, a un juicio como parte de una banda acusada por el homicidio del adolescente de 19 años Fabio Ramiro Llanes, quien el 25 de mayo de 2004 recibió dos disparos -en la nuca y en la espalda- que le costaron la vida. Al final del proceso quedó absuelto.

Sobre la cabeza del "Colo" pesan al menos 15 hechos graves, entre ellos reiterados robos calificados por el uso de arma (como el del 31 de octubre en la planta de gas), lesiones gravísimas con arma blanca, robo de ganado, abuso sexual, defraudación y amenazas, y homicidio. Desde su primer antecedente no registra año sin que haya cometido algún delito.

Entre los últimos episodios que protagonizó se destacan diversos robos cometidos durante agosto en casas del Valle de Lerma.

Por esos días, efectivos de la comisaría 105 fueron a verificar un robo en una vivienda de Sumalao. En el camino interceptaron a un automovilista que conducía un Chevrolet Corsa rojo, en cuyo interior había televisores y una computadora que no pudo demostrar que eran de su propiedad. Al patrullar la zona, hallaron otros objetos -artículos electrónicos, garrafas y herramientas-, que también habían sido sustraídos en Sumalao y Campo Quijano. Entre los autores de estos robos estaba el "Colo" Diez.

Lo extraño es que a pesar de todos sus antecedentes, las puertas de Villa Las Rosas y de la Alcaidía funcionaron como "giratorias" para él. En operativos policiales preparados con antelación y amplio despliegue, Diez fue detenido varias veces, pero diferencias de criterios o cuestiones burocráticas siempre le jugaron a favor, al menos hasta ahora, con lo cual era dejado en libertad por algún juzgado o una fiscalía.

Un caso con idas y vueltas en la Justicia

La diferencia entre dos fiscalías tiró abajo un operativo que en agosto había detenido al “Colo”.

Desde 2001, Enrique Adolfo Diez, alias el “Colo”, entró y salió de un calabozo innumerables veces. Siempre encontró una fisura para zafar. Uno de los últimos episodios ocurrió entre agosto y septiembre pasados.

A fines de agosto fue detenido por los robos en casas de Sumalao y Campo Quijano, y en fincas del Valle de Lerma.

Sobre él pesaba un pedido de captura ordenado por la Fiscalía Penal de Cerrillos, a cargo del doctor Federico Gabriel Portal, quien cuando fue informado del arresto confirmó por teléfono el interés de mantener detenido a Diez.

A la vez se realizó la consulta pertinente al Juzgado de Garantía 3, cuyo titular, Germán Pastrana, fue interiorizado del caso. En ese momento la disposición del magistrado fue “no hacer lugar a la detención hasta no tener el legajo por parte de la Fiscalía”.

La Policía informó entonces al fiscal Portal, quien a su vez solicitó que se dejaran constancias pertinentes y se eleve un informe complementario.

Por esa demora del “Colo” los policías del Grupo de Investigación Sector 83 también consultaron a la auxiliar de fiscalía Luciana Valeria Tanjilevich. En el informe le dieron a conocer declaraciones testimoniales recabadas durante la investigación, el dictado del rostro del acusado y la aparición de un nuevo testigo que deseaba prestar declaración en forma reservada porque había recibido amenazas del detenido. Sin embargo, la auxiliar fiscal no se mostró interesada en el arresto. Fundamentó su observación en que Diez no tenía domicilio fijo. En efecto, la Policía tiene registro de 4 domicilios en los que se mueve el “Colo” para eludir a la Justicia, lo que hacía más compleja su búsqueda.

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