Rodolfo Aredes y el Muñeco Pepito celebran 62 años alegrando infancias

Cultura El martes Por
Corría el año 1956 cuando Rodolfo Aredes, luego de un viaje a Perú, comenzaba a darle vida a Pepito, el entrañable muñeco con el que alegró las infancias de toda Salta. ¡Felicidades Pepito!

El muñeco Pepito es, de manera indiscutida, un personaje amado por los salteños. Niños y no tan niños recuerdan a Pepito y a su animador, Rodolfo Aredes con alegría e inocencia. Juntos, dejaron su huella no sólo en el corazón de miles de niños, sino también en la historia de nuestra ciudad. 

Su trayectoria, marcada por risas y solidaridad mantuvieron siempre un lema característico: "Que cada niño tenga un juguete y cada anciano una atención". Con el objetivo claro, Rodolfo y Pepito transitaron un camino de vastas anécdotas en cada paraje inhóspito que visitaron. “Si los chicos no pueden venir a verlo a Pepito, Pepito va a verlos a ellos”, recalca Aredes, enfatizando su voluntad de no dejar a nadie sin la posibilidad de alegrarse con su muñeco. A lomo de burra, en senderos improvisados por el constante transitar de la gente, en las cimas más frías, en los desiertos más sofocantes: nada detuvo a Pepito y su obstinado creador. 

Este sueño que comenzó en 1956, tuvo como escenario principal las calles de Lima, Perú, lugar donde un viejo tallista peruano que tallaba santos creó un muñeco esperando que algún día alguien le diera vida, le diera voz. Así fue como llegó a las manos indicadas: las de Rodolfo Aredes. Desde entonces, Pepito y Rodolfo son amigos inseparables y hoy celebran 62 años de transitar juntos este camino. 

Desde la redacción de InformateSalta compartimos un momento junto a los agasajados del día, oportunidad en la que Rodolfo recordó diferentes anécdotas de la vida de Pepito, como lo fue, por ejemplo, su encuentro con el Papa Juan Pablo II. 

Una deuda pendiente 

En el año 2016, y con motivo de su cumpleaños número 60, Aredes y Pepito lanzaron una campaña de recolección de cobre para realizar una estatua que inmortalizara a esta entrañable dupla. La misma, se desprendió del reconocimiento que querían hacerle los Amigos del Arte y la Cultura de Salta. El objetivo se cumplió y lograron recaudar el material necesario para la creación de la estatua. La misma fue esculpida por el artista Ricardo Serrudo que decidió donar la obra terminada y aún reposa en alguna oficina de la Municipalidad, esperando decorar algún lugar icónico de la ciudad. Es el deseo de Rodolfo, que el proyecto avance para poder dar por cumplido un nuevo sueño. 

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