Esta noche la Sinfónica interpretará dos de las obras más trascendentales de Brahms

Cultura 14 de junio de 2018
La Orquesta Sinfónica presentará "El piano de Brahms" bajo la dirección de Noam Zur y la actuación del pianista Shai Rosenboim. La cita es esta noche, a las 21, en el Teatro Provincial. 
Noam Zur
Noam Zur

La Orquesta Sinfónica bajo la dirección de Noam Zur, sube a escena nuevamente junto al talentoso pianista israelí Shai Rosenboim. La cita será el jueves 14 de junio, a las 21, en el Teatro Provincial. 
 
Ya se encuentran a la venta las entradas generales, con un costo que va desde $100 según ubicación, y descuentos del 50% para estudiantes y jubilados.
 
El repertorio está integrado por el Cuarteto en sol menor, Op. 25 en la versión orquestal de Arnold Schönberg, una de las obras más emblemáticas de Brahms y Concierto para piano y orquesta Nro. 2.
 
Johannes Brahms
 
Apreciado como uno de los grandes de la música, fue considerado el sucesor natural de Beethoven, a quien admiraba profundamente. Logró su evolución al incorporar a la prodigiosa técnica de aquel compositor, los hallazgos de Schubert, de Mendelssohn y de Schumann. Compuso solo cuatro sinfonías, comenzando la primera recién a los 43 años, casi cincuenta desde la muerte de Beethoven. Su producción, presenta gran profusión de música de cámara: sonatas, lieder, cuartetos, quintetos, etc.
 
Fue el adalid de la facción “clásica” en la llamada “Guerra de los Románticos” enfrentada con la “progresista” representada por Liszt y por Wagner. 
 
El Concierto para piano Nº 2 es fruto de su etapa de mayor madurez creativa, una obra de largo aliento, imbuida en un colorido de hondo lirismo, que goza de gran popularidad. Es considerada una de las piezas de mayor dificultad técnica dentro de la literatura pianística universal, una valla disuasiva para quienes no son expertos virtuosos.
 
Mientras que el Cuarteto de piano Nº 1 fue escrito para piano, violín, viola y violoncello, adaptado en versión orquestal en 1937 por el compositor Arnold Schöenberg. 
 
Schönberg era admirador de Wagner y de su exuberante instrumentación tanto como lo era del genio de Brahms, quien representaba la tradición más clásica. Con esta transcripción orquestal, consiguió reconciliar ambas tendencias, demostrando que Brahms había sido “inconvencional” sin resultar inconveniente.
 
Esta composición, en su versión orquestal, se escuchará por primera vez en Salta, en una velada que promete ser imperdible.

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