La conmovedora historia detrás del mensaje lleno de errores de ortografía de una abuela: viral

Medios 10 de diciembre de 2018
En las últimas horas los felicitó por haber pasado de año en el colegio con un posteo en Facebook que emocionó a todos en las redes sociales
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El 5 de diciembre Elba Morillo entró a Facebook desde su casa en San Pedro, provincia de Buenos Aires, y escribió dos líneas. Estaba contenta porque sus nietos habían terminado un año más de colegio, pero no se imaginaba que sus palabras se volverían virales.

"Haci da gusto seguir luchando por ello enzo y matías pasaron de grado luchando todos los días hiciste los deberes los trabajos practico si si si ello mismo cuando crescan van a decir tenia razón mi abuela aunque que para ello soy su mama (sic)",escribió orgullosa.

Quien popularizó el mensaje fue la hija de Elba, Ayelén. Vio lo que había escrito su madre y se emocionó, hizo captura de pantalla y lo publicó en Twitter con este una explicación: "Mi vieja, escribe para el orto, tiene 55 años, salió del medio del monte de Entre Ríos, solo tiene hasta 3er grado. Pero le insiste a mis sobrinos que estudien. Ella más que nadie sabe lo que cuesta no terminar la esc. (Tiene la custodia de mis sobrinos xq falleció mi hna.)".

El tweet de Ayelén rápidamente sumó miles de likes, sumó cientos de retweets y decenas de respuestas. ¿Por qué? ¿Qué había detrás de ese mensaje? ¿De qué modo la mala ortografía podía estar hablando de una vida?

Elba tiene 56 años y nació en Entre Ríos, pero temprano se mudó a la provincia de Buenos Aires, por el trabajo rural del padre. Cursó estudios hasta séptimo año de la primaria y tuvo que dejar la escuela. Vivían en un paraje cerca del pueblo Santa Lucía, en el partido de San Pedro, y la escuela quedaba a más de veinte kilómetros.

"Teníamos que ir y volver caminando, porque no teníamos forma de movernos, entonces se nos hizo imposible seguir. Yo quería, pero no me dejaron", cuenta Elba.


El posteo de Elba en Facebook


Hoy vende fruta en un puesto junto a la ruta en la entrada a San Pedro. Es madre de cinco hijos (dos de ellos fallecidos) y cuida a cinco nietos. No tuvo una vida fácil.

"Yo hubiera querido terminar mis estudios, pero no pude, y después me casé y empecé a cuidar a las nenas, pero siempre me ocupé de que ellas sí estudien. Este año iba a hacer la nocturna yo, pero falleció mi hija Leonela y me tuve que encargar de sus tres hijos", explica. Apenas nombra a Leonela, su voz se quiebra. Es la primera vez en una larga conversación en que Elba llora. No será la última.

"Le encontraron HIV cuando nació la última nena y no quiso hacerse el tratamiento. La nena nació sana, pero ella estaba mal y como era muchas pastillas y no aceptó tratarse", cuenta. Con el tiempo, la enfermedad terminó con su vida a principios de este año. Los hijos de Leonela son Enzo (de 14), Matías (de 11) y Pilar (de 4). Los dos primeros son los Enzo y Matías del mensaje, quienes pasaron de año y la hicieron sentir orgullosa.

"Cuesta hacerlos estudiar. Juegan al fútbol y les encanta la pelota, son los dos goleadores. Juegan de 10. Entonces vienen de la escuela y pelota y pelota, pero hay que perseguirlos para que hagan los deberes. Pero están al día con el estudio. Enzo en segundo y Matías entró al primero de secundaria", dice ahora más alegre. Los dos varones, nota de pronto, ya lograron alcanzar un nivel de estudio al que ella no llegó. Eso la alegra. Le parece "el sentido".

Mi hijos ya estudiaron más que yo, mi hija Ayelén habla idiomas, y yo voy a seguir trabajando. Un día tal vez pueda estudiar más, quién sabe, pero hoy mi tarea es perseguir a mis nietos para que estudien ellos.

Elba junto a una de sus nietas.

En su casa viven 10 personas: ella, sus tres nietos, su hijo Lautaro (21) con su mujer un hijo de 2; y su hijo Nahuel (22) con su mujer y una nena de dos meses. Faltan Ángel (que vive en Córdoba), y Ayelén (que vive en Santa Fe). Además, el menor de sus hijos, Osvaldo, falleció de chico, después de muchas complicaciones que padecía por tener Síndrome de Down.

"La chiquita todos los días me habla de su mamá. Además su padre se borró hace dos años. Los chicos son también los dos de padres distintos. Ninguno de los tres padres me ayuda en nada. Pero yo los voy a cuidar siempre. Ahora estoy tramitando la custodia, pero eso lo tengo que hacer en San Nicolás y demora mucho", cuenta Elba. Es extraño su modo de hablar, enumera obstáculos que parecen no acabar nunca pero su tono hay ausencia total de desánimo, incluso en el llanto habla como si nada fuera a derrumbarla.

Su hija Ayelén da cuenta de la militancia de su madre en relación al estudio. “Siempre fue igual, por eso cuando vi ese posteo me acordé de cómo fue con nosotras. Siempre nos motivó”, asegura

"No me gusta leer, pero en el Face me leo todo. Antes no había tele, no había celular, no había nada. ¿Y qué leíamos? Las revistas como Billiken y Anteojito. Pero libros y eso no me gusta. A mi nieta a veces le divierte que le lean un cuento y yo le leo", dice.

Ayelén no sabe por qué pegó tanto su tweet. Elba, mucho menos. Dice que no sabe, que su hija le pasaba las capturas de las reacciones de la gente y no lo podía creer. Dice que no le da vergüenza haber escrito mal, que le gustaría mejorar pero que de algún modo haberlo escrito así reivindica lo que quiere decir.

Hasta que vuelve a hacer silencio. Del otro lado de la línea se escucha una respiración agitada y después, directamente, el llanto. De algún modo extraño, siente que ésta es una forma de la vida de decirle que está haciendo las cosas bien, una forma de aparición de su hija cifrada en dos líneas que le llegaron a la gente.

"Ellos son la educación, no yo"; ellos son los que van a escribir bien las palabras que la abuela no tiene para darles, finalizó Elba.

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