Ahora que lo pienso: De conspiraciones y espías, la trama secreta del lobo

Lic. María Florencia Barcos 03 de marzo de 2019
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La historia de la humanidad está atestada de teorías conspirativas, de supuestos planes de personajes, gobiernos, organizaciones, imposibles de probar, que justifican o simplemente explican acontecimientos políticos, culturales e históricos. En los últimos días, los medios de comunicación a lo largo y ancho del país han reiterado incansablemente algunas harto conocidas aunque en versión remixeada.

La CIA, Trump, expresiones del tan mentado Nuevo Orden Mundial, fueron invocados por el piquetero Luis D´Elía a quien la sala III de la Cámara de Casación Penal ordenó volver a una cárcel común, revocándole el beneficio de la prisión domiciliaria que “supuestamente” cumplía desde junio del 2004 al ser condenado por la toma de la comisaría 24 de La Boca. Tras convocar infructuosamente al demonio imperialista, el dirigente kirchnerista apeló al brazo local ejecutor de aquellos: el actual gobierno, que por algún motivo perverso, espera que encuentre la muerte al hacerle cumplir la ley. Miente, miente, que algo quedará… ¿o será que conocen las posibilidades fácticas de un gobierno democrático para operar sobre un poder independiente en pos de acallar legalmente a opositores? Acostumbrados a expresiones de este tenor, poco impactaron las denuncias de persecución ideológica de su jefa espiritual, la expresidenta Cristina Fernández, quien en plena campaña presidencial arremete con halo de víctima contra un Poder Judicial que frente a todos sus pronósticos (o quizá a favor de ellos), la lleva al estrado a declarar por un “puñado de causas armadas”. Ya lo dijo Discépolo, “vivimos revolcaos en un merengue, y en el mismo lodo todos manoseaos”. Siempre funcional a la causa de turno, el arte de crear enemigos es un atributo indiscutible de los extremismos, materializarlos sin que se percaten sus ejércitos de cerebros low cost un rasgo tan desdeñable como admirable. Los daños colaterales de guerras desatadas, represiones provocadas, traiciones solapadas, no son más que eso: perjuicios que rozan el núcleo duro sin impactarlo.

Tras la muerte de Natacha Jaitt, los medios internacionales pusieron el foco en la red de posibles complicidades o intereses subyacentes, y es que en un país dónde resulta ilusorio determinar con seguridad la causal de muerte de un fiscal, al que se lo vinculó a los más diversos servicios de inteligencia, una modelo que acusa a políticos, periodistas, y personajes públicos de ser parte de una red de prostitución y pedofilia parece un blanco fácil. Localmente, la reacción fue la esperada: volver una y otra vez sobre las derivas de la vida personal como si ello borrara las líneas de investigación que deberían señalar. Al parecer, este caso no amerita sumar capítulos a la serie de espionaje nacional.

En medio de esta ensalada, la cumbre mundial de los terraplanistas, una de las grandes teorías conspirativas, organizó su encuentro mundial en el Municipio de Colón, que lleva nada más ni nada menos que el nombre del colonizador y navegante del siglo XV que ya consideraba que la tierra era esférica, no plana. Chilenos, españoles, norteamericanos y coterráneos, eligieron estas tierras para promover ideas que ven en agencias como la NASA y las restantes organizaciones espaciales un auténtico fraude que sólo funcionan como grandes empresas de lavado de dinero, además de señalar que las misiones tripuladas a la mayoría de los puntos del espacio son falsas, así como también sus satélites instalados. Conspiraciones sui generis que vienen a coexistir con la proliferación propia, otro efecto (conspirativo si se quiere) de la permeabilidad fronteriza amparada en ideologías seudoprogresistas que abren los brazos a todo lo extranjero, exceptuando lo originario del reino infernal del norte, cueste lo que cueste.

Semejante despliegue de maldad insolente parece, en principio, haber opacado el fallo por el que Menem resultó absuelto y el destituido juez federal Juan Jose Galeano recibió seis años de prisión por el encubrimiento del atentado a la AMIA ocurrido en 1994. En tanto a Anzorreguy, ex jefe de la SIDE, le aplicaron cuatro años y seis meses de prisión y a los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, dos años de cárcel de ejecución condicional. Mientras los familiares de las víctimas cuestionaban el fallo, se descartó que el ataque al rabino de la AMIA y a su esposa haya sido un mero robo, y la DAIA informó el incremento en un 500% de las denuncias por antisemitismo en el último año. En el país de las teorías conspirativas, y la inflación in crescendo de la producción de enemigos, no faltará quien sume un capítulo a la serie de Netflix El Mossad. Por si las moscas, siguiendo la teoría de las abuelas, no ande por allí afirmando que la Antártida existe, puede que se encuentre caminando y se tope con un abismo que vaya a saber quién, y guiado con qué fines ocultos, puso allí. Y si de delirios persecutorios hablamos, no faltaron quienes vieron en la decisión de oficio emitida por la jueza civil en Familia y Sucesiones Valeria Judith Brand que instaba a interrumpir el embarazo de la niña de 11 años abusada en Tucumán, la mano de un patriarcado que busca intencionalmente ocasionar dolor a la víctima. Aunque usted no lo crea. La ceguera intelectual es por esencia inclusiva. En esta guerra no convencional, sin bandos claros ni trincheras, la realidad supera indiscutiblemente a la ficción ¿o no?.

Por Lic. María Florencia Barcos para InformateSalta

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