Las mujeres participan más que los hombres en la economía pero tienen menor reconocimiento

Economía 30 de junio de 2019
Un estudio de la UCA y la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires revela cuestiones del trabajo no remunerado que hacen las mujeres, que queda oculto en las estadísticas y sin reconocimiento social ni económico.
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Sumando la actividad en el mercado laboral y el trabajo no remunerado, es decir las tareas domésticas y el cuidado de personas, las mujeres tienen una mayor participación que los hombres en la economía, pero su aporte es menos reconocido, reveló un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA).

“El trabajo no remunerado es igualmente necesario que el empleo porque también produce valor y riqueza. Sin embargo, queda oculto en las estadísticas y no es reconocido ni económica ni socialmente”, dijo Agustín Salvia, coordinador del estudio.

El informe “Empleo y trabajo no remunerado”, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, mostró que la “tasa de actividad integrada”, es decir aquella que suma el empleo, la búsqueda de empleo y el trabajo no remunerado, es del 93% para las mujeres de todo el país mientras que, entre los hombres, es del 86,4%.

Esto significa que el 93% de las mujeres mayores de edad en Argentina tiene un empleo, lo está buscando o hace trabajo no remunerado.

Por otro lado, la tasa de doble jornada, es decir aquella que abarca a las personas que tienen un empleo y además se encargan de las tareas domésticas, también es mayor para las mujeres que para los varones: 38,3% contra 30,6%.

Y, como es de esperar, la brecha más amplia es la de la distribución del trabajo no remunerado: 86,3% para las mujeres y 41% para los varones.

Todos estos índices se miden entre la Población Económicamente Activa (PEA), es decir aquella que incluye a las personas que “tienen trabajo o lo están buscando”, explicó a Télam Cecilia Tinoboras, coordinadora ejecutiva del estudio, y aclaró que no forman parte de este grupo quienes por su edad, porque viven de rentas, tienen alguna discapacidad o algún otro motivo no “hacen presión” sobre el mercado laboral.

El trabajo no remunerado es igualmente necesario que el empleo porque también produce valor y riqueza. Sin embargo, queda oculto en las estadísticas y no es reconocido ni económica ni socialmente”

Los investigadores de la UCA realizaron este informe en base a los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) de los años 2017 y 2018 y, aunque hicieron foco en el conurbano bonaerense, compararon los datos de esa área con los de todo el país.

En total, el Observatorio de la UCA encuesta cada año a 5.760 hogares de grandes y medianos conglomerados -más de 80.000 habitantes- de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Salta, Neuquén, Tucumán, Resistencia, San Juan, La Rioja, Corrientes, Chubut, Entre Ríos y Tierra del Fuego.

En este caso, los investigadores de la UCA hicieron foco en el área metropolitana de Buenos Aires porque realizaron el estudio junto con la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, que tomará los resultados para proponer futuras políticas públicas.

En el conurbano bonaerense, el Observatorio cuenta con datos de 1.332 hogares por cada año (2017 y 2018) y, allí, el porcentaje de la “tasa de actividad integrada” para las mujeres es ligeramente mayor que en el promedio total del país: 95,1% contra 93%.

En cuanto a la distribución del trabajo no remunerado, la brecha se amplía en el conurbano bonaerense: 90,8% para las mujeres contra 40,3% para los hombres, mientras que en el país es 86,3% contra 41%.

Otro capítulo del informe analizó el “malestar psicológico”, un indicador medido a través un test sobre síntomas de depresión y ansiedad, y los relacionó con las actividades económicas que realizan las personas en el conurbano bonaerense.

Allí, entre las mujeres cuya única actividad es el trabajo doméstico, el 27,8% presenta síntomas de ansiedad o depresión, mientras que entre aquellas que hacen doble jornada, el indicador desciende al 24,4% y el más bajo es para aquellas que sólo se dedican a un empleo remunerado: 10,6%.

El malestar psicológico en las mujeres “no es un estado biológico, como suele pensarse, es fruto de la desigual distribución de las tareas domésticas”, dijo Salvia, y destacó el poder “curativo y protector” del empleo.

En este sentido, su colega Cecilia Tinoboras coincidió en no es la biología la que incide en el bienestar psicológico sino la “asignación de roles”.

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