“Solo quien pasó hambre entiende el significado de una taza de té”

Solidaridad 05 de julio de 2019
Son las palabras de Horacio Fuenzalida, uno de los encargados del Merendero de la Virgen de Urkupiña que recibe diariamente a un centenar de niños en su casa, en calle Zuviría 1876. La ayuda que reciben del Estado no alcanza y necesitan de la colaboración de todos.
merendero

Horacio y Claudia Fuenzalida, dos hermanos que desde las propias carencias, se reinventan día a día para ayudar a casi 140 niños y sus familias en el Merendero de la Virgen de Urkupiña.

En la calle Zuviría 1876 de nuestra ciudad, rodeados de un canal completamente descuidado por parte del municipio, y bajo un manto de invisibilidad para las autoridades pertinentes, estos hermanos hace 9 años que día a día entregan la merienda a más de un centenar de niños.

Actualmente Claudia, quién es la encargada de elaborar las meriendas, necesita 5 cajas de leche en polvo, 3 kilos de azúcar y 5 cajas de té por día para poder sumar un poco de valor nutricional a sus viandas. A eso tenemos que sumarle la garrafa de gas que utiliza para cocinar.

La ayuda que les llega de gobierno viene a través de la sociedad del estado “Pan Solidario”, que les entrega 250 tortillas de lunes a viernes. Lógicamente con eso no se puede alimentar a los 139 niños que actualmente concurren al merendero, es por ello que Claudia y Horacio aportan la mayoría de su sueldo para comprar leche, azúcar y té. El resto, llega de vecinos solidarios que se suman a su causa y ayudan en el día a día en la medida que les es posible.

Muchos de los niños que acuden a merendar a su casa, no comen en todo el día, y dependen 100% de la caridad de otros. Se trata de niños en plena edad de desarrollo, desde 1 a 13 años.

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