Ingerimos el equivalente a una tarjeta de crédito en plásticos adheridos a los alimentos

Medios 12 de julio de 2019
Según uno de los últimos estudios sobre consumo, podríamos estar ingiriendo cada semana aproximadamente cinco gramos de plástico, que es el peso equivalente de una tarjeta de crédito.
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Según uno de los últimos estudios sobre consumo, los ciudadanos de media, podríamos estar ingiriendo cada semana aproximadamente cinco gramos de plástico, que es el peso equivalente de una tarjeta de crédito, según un estudio encargado por WWF y realizado por la Universidad de Newcastle (Australia).

Los resultados del estudio son impactantes: consumimos cerca de 2.000 piezas pequeñas de plástico a la semana, unos 21 gramos al mes y poco más de 250 gramos al año. Esta estimación es una media de todas las personas que han participado en el estudio titulado «Ningún plástico en la naturaleza: evaluación de la ingestión de plástico de la naturaleza a las personas».

Para llegar a estas conclusiones, la Universidad de Newcastle se ha convertido en una pionera en combinar datos de más de 50 estudios sobre la ingesta de microplásticos en las personas. Estos datos varían según el tipo de alimentación de cada uno, mas presente en aquellas personas que se alimentan a base de procesados y productos envasados, como el agua. Con estos datos pretenden dar un paso a delante en la comprensión del impacto de la contaminación plástica en los seres humanos.

«Los resultados de este estudio deben servir como una llamada de atención a los gobiernos, quienes deben abordar este problema para frenar la contaminación de los ecosistemas.. Los plásticos no solo contaminan nuestros océanos y vías fluviales y matan la vida marina, está en todos nosotros y no podemos escapar a su consumo. La acción global es urgente y esencial para enfrentar esta crisis», apuntó el director general de WWF, Marco Lambertini.

«Si bien el estudio investiga los posibles efectos negativos del plástico en la salud humana, todos sabemos que este es un problema mundial que sólo puede resolverse afrontando la causa fundamental de la contaminación plástica. Si no queremos plástico en nuestros cuerpos, debemos parar los millones de toneladas de plástico que continúan filtrando a la naturaleza cada año. Necesitamos medidas urgentes a nivel gubernamental, empresarial y de consumidores, y un tratado global con objetivos globales para abordar la contaminación plástica», continuó.

El problema principal está en el agua, tanto embotellada como de grifo. Existen grandes variaciones regionales, se ha detectado el doble de plástico en el agua de Estados Unidos o la India que en la de Europa o Indonesia. En cuanto a los sólidos destacan los mariscos, la cerveza y la sal.

Estos datos demuestran que el problema de la contaminación plástica es universal y afecta directamente a las personas. Las fugas de plástico en el medio ambiente y la cadena alimentaria no han tenido una respuesta global adecuada por parte de los gobiernos, según el estudio.

Son los gobiernos quienes tienen un papel clave para garantizar que toda la cadena del sistema de plástico, desde los fabricantes hasta los consumidores, sea responsable del objetivo común de acabar con la contaminación plástica.

Desde WWF defienden que la solución parte de la firma de un tratado mundial legalmente vinculante sobre la contaminación marina de plásticos. Para ello ya han reunido más de 500.000 firmas. Ese instrumento establecería objetivos nacionales y mecanismos transparentes de información que se extiendan a las empresas, y debería proporcionar apoyo financiero y técnico a los países pobres para mejorar su capacidad de gestión de residuos.


«Aunque la conciencia de los microplásticos y su impacto en el medio ambiente está aumentando, este estudio ha ayudado a proporcionar por primera vez un cálculo preciso de las tasas de ingestión. El desarrollo de un método para transformar los conteos de partículas microplásticas en masas ayudará a determinar los riesgos toxicológicos potenciales para los humanos»
   
La ingestión humana de plásticos es sólo un aspecto de una crisis más amplia, puesto que la contaminación por estos materiales amenaza la vida silvestre no sólo a través de la ingesta de microplásticos, sino con la destrucción del hábitat.

Investigadores de las universidades británicas de Exeter y Plymouth, con apoyo de los laboratorios de Greenpeace, han examinado 50 ejemplares de 10 especies de estos mamíferos, y todos ellos tenían microplásticos en su estómago.

La mayoría de estos plásticos, de un tamaño inferior a 5 milímetros, eran fibras sintéticas, que pueden provenir de nuestras prendas de ropa, de restos de redes de pesca o de las cerdas de los cepillos de dientes. El resto eran fragmentos de envases de alimentos y botellas de plástico, entre otras cosas.

Desde el Ártico hasta la Antártida, en zonas pobladas y en islas deshabitadas, la creciente producción y el uso de este material amenazan con contaminar cada rincón del planeta.

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