Lo denunciaron por abuso, fue absuelto pero una nueva mirada de dos jueces cambió la historia

Justicia 15 de julio de 2019
Un hombre, acusado por tocamientos impúdicos, había quedado libre de culpa por el beneficio de la duda sin embargo por un recurso de casación terminó siendo condenado. “Aunque no se diga expresamente no es no,” consideraron dos magistrados.
abuso sexual simple

Los jueces de la Sala IV del Tribunal de Impugnación, Antonio Omar Silisque y Adolfo Figueroa, dejaron sin efecto la sentencia dictada por la Sala VII del Tribunal de Juicio, y condenaron a Julio César Olivares por ser autor del delito de abuso sexual simple. En la instancia anterior, había sido absuelto por el beneficio de la duda.  La causa será remitida nuevamente al Tribunal de Juicio, donde se determinará la pena que deberá cumplir al imputado.

Los jueces tuvieron en cuenta que, si bien es cierto que la crónica de los hechos que proporcionó la víctima en tres oportunidades resultó diferente y presentó ciertas imprecisiones, surge de esos relatos que efectivamente sufrió acciones sexuales que no fueron consentidas, y que el autor de ese hecho fue Olivares.

Resaltaron que en cuestión de consentir las relaciones sexuales, si bien es cierto que el “no es no”, no se requiere que la expresión sea con esas exactas palabras, sino que el mismo comportamiento de la mujer, sus gestos y señales corporales demuestran si está de acuerdo o no con el acto, siendo que ni siquiera el silencio puede tomarse como consentimiento tácito.

Dijeron que las pruebas aportadas en la causa encajan correctamente con el testimonio de la joven víctima, demostrando que el imputado desplegó actos propios de un acto sexual claramente ejecutados contra la voluntad de la víctima.

Sumado a esto, el consentimiento implica una opción que se debe tomar sin presión, sin manipulación y sin la ingesta de elementos que influyan o disminuyan la libre determinación, como resultó en el caso de estudio, al haberle proporcionado a la víctima alcohol y drogas.

Agregaron que el cuadro probatorio que la jueza de juicio utilizó para desvirtuar la acusación fiscal deja entrever defectos al establecer la duda sobre la existencia del consentimiento sexual que habría prestado la víctima, siendo que las pruebas demuestran totalmente lo contrario, y resultan suficientes para alcanzar el grado de certeza que requiere una sentencia condenatoria.

En cuanto a la calificación legal por la que deberá responder el acusado, los jueces de alzada tuvieron en cuenta que no fue demostrado que haya existido acceso carnal, por lo que corresponde condenarlo por el delito de abuso sexual simple.

Destacaron que si bien no se logró probar en el caso el acceso carnal, sí se comprobó que el avance sexual y el tocamiento impúdico llevado a cabo por el acusado, para el que no contaba con el consentimiento de la víctima, por lo que decidieron dictar la sentencia referida.

 

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