Horror: abusó sexualmente de su hija por más de 20 años y ahora se convirtió en líder evangélico

Nacional 07 de agosto de 2019
Ocurrió en Buenos Aires. Verónica Chávez, de 39 años, contó que fue sometida por su padre desde los 12 hasta los 35 años de manera continua.
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Un hombre que habría abusado sexualmente de su hija durante 20 años se convirtió en líder religioso en González Catán. Tras pasar años de calvario, la mujer se animó a denunciar a su abusador hace nueve mesen en la UFI especializada en Violencia de Género de La Matanza.

En diálogo con Crónica.com.ar, Verónica Chávez, de 39 años, contó que fue sometida sexualmente por su padre desde los 12 hasta los 35 años de manera continua.

La mujer contó que los abusos comenzaron en 1992, en su casa, ubicada en la calle Armonía al 4000, en el barrio de González Catán.

“Me abusaba todos los días y buscaba constantemente excusas para quedarse solo conmigo. No me dejaba ni tener amigas y me decía que si me negaba lastimaría a mi hermana o mamá”, contó Chávez.

A raíz de esto, a los tres meses Verónica desarrolló problemas en su conducta alimentaria de anorexia y bulimia y en 1996, ingresó al insitutito ALUBA (Asociación de Lucha Contra la Bulimia y Anorexia).

“Tras un intento de suicidio, le cuento a un psicólogo de ahí lo que me hacía mi padre, pero me dijeron que la culpa la tenía yo”, dijo. “Estuve internada de manera ambulatoria, por lo que a mi progenitor se le dificultaba abusar de mí hasta que salí de ese lugar”, agregó.

A partir de ese momento su padre, José Chávez, la empezó a controlar cada  vez más. “Si me tomaba un bondi tenía que mostrarle la hora del pasaje y tardar menos de una hora”, detalló.

“A los 26 años empecé la carrera de Trabajo Social y le conté a unas compañeras de los abusos que sufría en mi casa. Ellas me ayudaron a mudarme recién en el 2010. Antes, no tenía ninguna amiga en quien confiar”, manifestó.

Sin embargo, los abusos no cesaron. El hombre siempre encontraba la forma de entrar al departamento de Verónica y someterla sexualmente.

“Tras otro intento de suicidio, me internaron en el hospital Santojanni y sólo me dejaron salir con la condición de que fuese a vivir a casa de mis padres. En ese momento, tenía 32 años”, estableció.

La tortura comenzó otra vez, pero en 2015 la joven juntó fuerzas y se fue a vivir sola y a partir de ese momento cortó todo contacto con sus padres. “Me fui a vivir sola, a un lugar que ellos no conocían. Se puede decir que me escondí”.

Posteriormente, entró en contacto con grupos feministas y de sobrevivientes de abusos que le permitieron sobrellevar la pesadilla vivida todos esos años.

“Después de hacer la denuncia en diciembre del 2018, me animé en a escracharlo en Facebook en junio de este año. A raíz de eso, una antigua vecina de González Catán se contactó conmigo y me contó que mi abusador se hizo evangélico y en su casa hace reuniones con otros creyentes”, contó.

El acusado todavía no se ha presentado a declarar ante la Justicia, lo cual preocupa en demasía a la víctima. “Si bien lo llaman para notificarlo, él no aparece y tengo miedo de que se escape”, concluyó.

Fuente: Los Andes

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