“Muchas veces nos dicen que no vamos a llegar a la Universidad y eso no es verdad”

Sociedad El sábado
En el día de la diversidad cultural, Mari Canchy demuestra que pertenecer a una comunidad originaria no es un impedimento para conquistar los sueños que nacen desde lugares recónditos.

Hoy es un día destinado para reflexionar sobre los derechos de los pueblos originarios y desde InformateSalta decidimos contarte una historia de superación, el sueño de una joven que nació en el corazón de la montaña y que hoy le dará a una familia su primer integrante graduado en una carrera profesional.Mari Canchy

 

Mari Canchy tiene 24 años y nació en Colanzuli, en Iruya, pertenece a la comunidad coya y hoy cursa el tercer año de la carrera de Antropología en la Universidad Nacional de Salta, mirando el camino recorrido reflexiona: “Muchas veces nos dicen que no vamos a llegar a la universidad y eso no es verdad”.

Con la voz calma y clara recuerda cómo fue su vida en comunidad, “no tenemos por qué ocultar quienes somos, está este `no sé qué` que a veces nos obliga a que nos olvidemos aquello que hemos aprendido. No hay que olvidarse de donde uno viene esto es lo más sagrado que tenemos”.

Desde su nacimiento su familia ya se dedicaba a la agricultura, “sembrábamos papas, habas, arvejas, es fue una actividad que desarrollaron mis antepasados. En esa época fui enviada a una escuela rural a estudiar la primaria, pero cuando iba a comenzar el cuarto grado con mis padres nos mudamos a Iruya, ahí terminé la primaria y cursé el secundario en el único colegio que hay. Ya en el último año con mi familia habíamos decidido que me iba a ir a la ciudad a estudiar, soy la primera en estudiar una carrera universitaria”.

Habla de sus padres con un cariño y respeto que asombra: “Lo que primero me motivó es el apoyo que me dio mi familia, mis profesores, mis amigos a salir e ir a la ciudad para estudiar una carrera. Por otro lado sueño de poder ser  universitaria, poder formarme como profesional”.

Mari Canchy 3

Su llegada a las UNSa fue de la mano de su hermana mayor, que ya vivía en Salta y junto a sus padres se aventuraron a costear ese gran sueño. “Inicié estudiando matemáticas, cuando inicié mi vida universitaria me enteré que existía la antropología, ahí me di cuenta que esto era lo que realmente yo quería estudiar y ya estoy en tercer año”.

La llegada a la ciudad no fue sencilla y confiesa que lo que más le costó fue “adaptarme a un ritmo de vida muy distinto, a otra velocidad, a otra gente.  Allá son pocos, aquí nadie se saluda, nadie te habla, nadie te ayuda, ni siquiera te conocen es todo muy acelerado. Hay que acoplarse”.

Sin embargo su proyecto y sueño es volver a la comunidad que la vio nacer para aplicar todas las herramientas que hoy está aprendiendo. “Ahora que soy más grande pienso en cómo fue mi infancia y lo primero que me viene a la memoria es la paz y la tranquilidad, fue muy linda, tuve la compañía y los mimos de mis padres que me enseñaron muchísimo sobre mi comunidad, cómo tratar a la naturaleza, relacionarme con las personas y la cultura. El paso del tiempo hizo que se borren algunos recuerdos y tuve que llamar a mi mamá y preguntarle cómo eran, allí hay otra conexión. Cuando era niña no teníamos luz, estábamos alejados y teníamos otra vida”.

Todo aquello que tiene en la memoria la motiva a terminar este proyecto que asegura es “un sueño mancomunado” para poder volver y “devolver todo aquello que recibí”. En ese contexto opinó respecto a la preservación de la diversidad cultural; “por un lado creo que no se cuida la diversidad cultural,  el claro ejemplo es lo que pasa en el Chaco, el abandono que tienen las comunidades y  los atropellos que sufren las comunidades diaguitas en los Valles, aunque por otro lado hay uno que otro cambio, como la educación intercultural y formación bilingüe”.

Finalmente instó a todos aquellos salteños, miembros de comunidades originarias que desean estudiar a que se animen a intentarlo. “En la UNSa hay muchos estudiantes de pueblos originarios y es por ello que existe un grupo denominado  Comunidad de Estudiantes Universitarios de Pueblos Originarios (CEUPO) donde se sentirán como en casa”.    

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