Asesinato en Parque La Vega: Se afirma la hipótesis del crimen pasional

Archivo 13 de mayo de 2011
A pesar de las diferentes hipótesis que circularon ayer sobre un supuesto suicidio de Cintia Fernández (26), la universitaria hallada sin vida por su madre, Ana Fernández, en su domicilio del barrio Parque La Vega el pasado 3 de mayo, fuentes policiales a cargo de la investigación informaron que tienen la certeza de que la mujer fue asesinada, tras corroborar los resultados de la autopsia realizada por la médica forense Beatriz Nieto Díaz, como así también las pericias recogidas en la escena del crimen.

En este sentido, los brigadistas comentaron a El Tribuno que la mujer habría sido golpeada antes de morir y que al caer desvanecida al suelo, dejó manchas de sangre. Luego el asesino, según los pesquisas, la trasladó inconsciente hacia la cama donde fue hallada con una bolsa de polietileno sobre la cabeza, asegurada a su cuello con una cinta de embalar y que le provocó el deceso por asfixia por sofocación.

En el caso hay varios puntos llamativos. Por ejemplo: si Fernández se hubiera suicidado ¿cómo se explica que su cuerpo presentara politraumatismos?

Además la mujer no tenía rasguños sobre su cuerpo, sus puños no estaban apretados ni se denotaban en ellos los signos de desesperación propios de las personas que toman esa trágica determinación.

A raíz del hallazgo, dos personas fueron detenidas: el cabo primero de la División Trata de Personas de la Policía, Federico Condorí (31), y el ingeniero químico Raúl Puca (41), aunque este último fue liberado el pasado lunes por falta de mérito. Condorí, en tanto, es el principal sospechoso y sigue privado de su libertad. Ambos hombres mantenían relaciones con la joven y el crimen se habría producido por un drama pasional. Vecinos del block 18, donde residía Cintia, comentaron que el policía había estado pintando el departamento de la víctima, tres días antes de la muerte de esta.

El homicida habría regresado

Una alta fuente policial dijo ayer a El Tribuno que, como marca el perfil de un asesino, hay indicios de que el homicida regresó a la escena del crimen a los dos días. Los investigadores recogieron datos de una residente que comentó haber sentido “un fuerte olor a sahumerio” emergente del domicilio de Fernández el domingo 1 de mayo por la mañana, dos días antes de que el cadáver fuera encontrado por su madre. En el lugar hallaron las cenizas del incienso que habría usado el asesino para que el olor del cuerpo en descomposición no alertara a los vecinos.

Fuente: Diario El Tribuno

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