26/12/2023

Cajas de ahorro, aliadas a la hora de administrar nuestras finanzas

En épocas de crisis, la agudeza mental resulta fundamental para ganarle a la inflación y lograr que nuestras finanzas no se estanquen. 

Invertir, ahorrar, generar intereses, gestionar nuestros ingresos personales: éstos aspectos y muchos otros son los que entran en juego a la hora de generar y administrar nuestros ingresos.  

La buena noticia es que, gracias a la educación financiera, cualquier persona puede ir adquiriendo habilidades y conocimientos que le permitan tomar mejores decisiones sobre sus recursos económicos. A esto se le deben sumar los avances tecnológicos que permite realizar operaciones virtuales y monitorear de manera permanente nuestros movimientos de dinero

Entre los actores fundamentales del mundo de las finanzas, las entidades bancarias tienen un rol protagónico, y dentro de sus servicios, hay productos que continúan siendo los más elegidos por los usuarios. Entre ellos, las cuentas corrientes y las cajas de ahorro son los más comunes. 

Si bien ambas opciones se basan en servicios de depósito y retiro de dinero, existen diferencias entre ambas, como por ejemplo en la titularidad, en los montos y los tipos de movimientos que se pueden realizar. Es por eso que, si estás decidiendo qué tipo de servicio tener de una entidad bancaria, lo mejor es asesorarse en profundidad antes de adquirir algún producto. 

Veamos algunos de estos puntos. 

La caja de ahorro, además de ser gratuita en su mantenimiento, es el tipo de cuenta básica para hacer depósitos, transferencias, extracciones y pagos. Se trata de cuentas que están vinculadas a una tarjeta de débito para hacer operaciones físicas. 

A diferencia de las cuentas corrientes, la caja de ahorro debe tener como titular a una persona real, en cambio las cuentas corrientes pueden tener como titular a personas jurídicas, por lo que son las más elegidas por empresas y otras organizaciones. 

Otra de las diferencias entre ambos productos es la disponibilidad de dinero. La caja de ahorro permite utilizar solo el saldo existente en la cuenta, mientras que en las cuentas corrientes existe el saldo negativo que permite efectuar giros aunque generan intereses hasta ser cubiertos. 

La diferencia más grande entre una caja de ahorro y una cuenta corriente es la posibilidad de emitir cheques y realizar giros en descubierto, atributos que solo corresponden a las cuentas corrientes. 

Otro de los aspectos fundamentales es que la cuenta corriente tiene costo mensual por mantenimiento, mientras que las cajas de ahorro son gratuitas en su apertura y mantenimiento. 

Finalmente, es importante resaltar que las cajas de ahorro cuentan con un sistema de seguridad que garantiza resguardar los datos personales de cada titular, además de garantizar que los fondos de la cuenta no corran riesgos. Son, hoy por hoy, la forma más segura de guardar tu dinero y de utilizarlo en nuestra vida diaria. 

El proceso para abrir una caja de ahorro es cada vez más sencillo, sobre todo considerando la posibilidad de solicitarla desde tu celular o computadora. Por lo general, el requisito indispensable es la presentación de una copia del DNI, que permita acreditar datos del titular, como nombre, domicilio, lugar de nacimiento, etcétera. Fuera de esto, hay bancos que añaden requisitos de documentación adicional, por lo que te recomendamos consultarlo con la entidad bancaria donde abrirías tu caja de ahorro.