


Tablet, la estrella del verano
Pasé varios días en la playa con hijos y nietos. Y vi muchos otros chicos con padres, tíos, primos y abuelos. Me impactó la cantidad de veces que en muy diferentes situaciones escuché a los padres amenazar a sus hijos chiquitos (menores de nueve o diez años): "Te vas a quedar sin tablet".
Sociedad22/01/2017Especialmente un chiquito de unos cuatro o cinco años que aullaba con una pataleta furibunda que prefería quedarse en la casa con la iPad mientras su papá lo sacaba del auto y lo llevaba hacia la playa y le anunciaba el tan escuchado "te quedás sin?" (frase que en la mayoría de los casos sólo queda en palabras, y al rato recomienza la cantilena).
En muchas oportunidades era una amenaza esgrimida para lograr que hagan caso en temas que no tenían nada que ver con la electrónica, pero era muy eficaz para que obedecieran: "Andá a bañarte", "andá a ponerte crema", "vení a la cama", "dejá de molestar a tu hermana", " a vestirse", terminando casi inexorablemente en "o te quedás sin tablet", tanto podía ser "por hoy", "hasta mañana" o "para siempre" según el nivel del enojo paterno.
A algunos se lo decían porque contestaban mal, estaban de un sistemático mal humor, no hacían caso (especialmente cuando tenían la tablet entre las manos), o no querían colaborar con sus padres ya fuera poniendo la mesa, juntando sus juguetes o poniendo el chupete al hermanito que lloraba. ¿Los dejará sordos la tablet? ¡No! Los atrapa y pierden la voluntad, la capacidad de priorizar, y de darse cuenta de que el tono de mamá está cambiando, que papá se está enojando, que "el horno no está para bollos" diría mi abuelo.

Es tan fuerte la atracción que terminan obedeciendo a sus padres por motivos equivocados, externos a ellos, para no perderse la tablet, en lugar de darse cuenta de lo que les conviene, o incluso lo divertido que es acompañar a mamá al supermercado, o ir a la playa, a caminar por los médanos, meterse al bosquecito de acacias del fondo, o armar un castillo de arena, un volcán o un autito para el hermano menor. Actividades que de entrada les resultan poco atractivas cuando hace unos años eran el paraíso para todos los chicos, ellos armaban un mundo de juego al que los adultos no accedían y lo pasaban muy bien, no necesitaban ayuda ni ideas, simplemente se les ocurrían. Hoy les cuesta inventar algo para hacer en ese bosque, o en esa playa, no hacen casitas, ni arman bandos que compiten, ni descubren árboles que vale la pena trepar? Los veo con poca iniciativa?. ¡salvo para pedir la tablet! Por eso hacen falta adultos que se animen a decir que no y que los acompañen un rato hasta que los chicos descubran lo fascinante que puede ser el mundo de afuera de la tablet.
¿Por qué esa amenaza surge a los padres como la primera opción para que los chicos respondan? Por la fuerza con que a los chicos les fascinan, los encandilan, esos jueguitos, y que a los adultos nos preocupa. Los padres no estamos contentos con nosotros mismos cuando les damos la tablet, sabemos que no es buena para ellos y al mismo tiempo nos cuesta no dárselas por no hacerlos sufrir y porque nos queda muy cómodo ya que los mantiene ocupados y tranquilos por un rato. A falta de coraje para decirles: "vacaciones sin tablet" o "una sola hora antes de comer" aprovechamos cualquier oportunidad para sacárselas. La tecnología se convierte en el premio por portarse bien y hacer caso o el castigo por lo contrario, y de ese modo toma un lugar y un valor que no le corresponde.
El ocio creativo hay que practicarlo para que surja y se desarrolle, cuanto más usan la tablet menos pueden entretenerse de otra forma y más rápido se enojan, se aburren, se pelean, molestan. ¡Cómo nos cuesta reconocer que cancelar -o reducir al mínimo- la tecnología en vacaciones es un gran regalo (y no un castigo) para los chicos y también para nosotros!












El sector farmacéutico de Salta teme por cierres si no mejora la situación económica





Peligra el Desentierro del Carnaval y el trabajo de cientos de familias en Rosario de Lerma

Vacaciones: Cuánto cuesta alquilar un auto para recorrer Salta y alrededores

Kevin Benavides volvió a emocionar en el Dakar y se subió al podio en Challenger


Dos influencers salteños en la mira por “escrachar” a un vendedor




