Victoria Villarruel: “Voy a ser presidenta y mi vice será peronista”

Política15/02/2026
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La visita de Victoria Villarruel a la provincia de  La Rioja durante las festividades de la Chaya estuvo lejos de limitarse a un gesto protocolar o institucional. Por el contrario, se convirtió en una señal política de alto voltaje, con reuniones reservadas y definiciones que, según revelaron fuentes de El Federal, exponen con claridad su ambición de construir un proyecto propio con destino presidencial, incluso por fuera del esquema rígido que hoy domina la Casa Rosada.

Mientras el presidente Javier Milei mantiene una distancia marcada con los gobernadores, evita el interior profundo y reduce su vínculo con las provincias a la lógica del ajuste y la administración económica, la vicepresidenta desplegó una agenda propia. En ese marco, mantuvo un encuentro clave con la cúpula del poder riojano: el secretario general de la Gobernación, Ricardo Herrera, el ministro de Vivienda, Ariel Puy Soria, y el asesor político Fabián de la Fuente. La reunión, confirmada por fuentes de El Federal, comenzó con un eje institucional y social, pero rápidamente derivó hacia el terreno donde se define la verdadera política: el poder.

En la mesa se abordó la crisis habitacional, el impacto de la desregulación económica en las provincias y el freno total a la inversión pública nacional, una situación que en distritos como La Rioja golpea con fuerza. El ministro Puy Soria expuso la delicada realidad que atraviesan muchas familias riojanas ante la escasez de inversión, tanto pública como privada, un escenario que se percibe agravado tras la derogación de la Ley de Alquileres. Villarruel escuchó de primera mano una radiografía social que el Gobierno nacional suele observar con rigor técnico, pero que en el territorio se traduce en urgencias concretas.

Sin embargo, el momento de mayor impacto político llegó cuando la conversación abandonó el tono administrativo. Ante la consulta directa sobre sus aspiraciones personales y la posibilidad de suceder a Milei en el sillón de Rivadavia, Villarruel fue categórica. Según reconstruyeron fuentes del portal El Federal, la vicepresidenta lanzó una frase que sacude el tablero nacional y deja expuesta una jugada estratégica: “Voy a ser candidata a presidenta de los argentinos y mi vicepresidente será un peronista”.

La definición no solo sorprendió a los presentes, sino que impacta de lleno en el corazón de la alianza oficialista por dos razones centrales. En primer lugar, ratifica que Villarruel construye un proyecto con identidad propia, diferenciado del esquema político que emana de la Quinta de Olivos. En segundo lugar, la mención explícita de un compañero de fórmula de extracción peronista sugiere un intento de reconstruir puentes con el PJ territorial, en un contraste evidente con la retórica de la “casta” que Milei sostiene como bandera.

Durante las conversaciones también sobrevolaron nombres que definen el mapa del poder actual: Cristina Kirchner, Patricia Bullrich y el propio Javier Milei. Pero el dato político más fuerte fue otro: la ausencia del Presidente en un evento central para la cultura y la política del NOA resaltó aún más el protagonismo de la vicepresidenta. Mientras el Ejecutivo se concentra en el ajuste fiscal, la confrontación ideológica y la comunicación en redes, Villarruel apuesta por una estrategia distinta: territorio, diálogo cara a cara y construcción política con actores que el oficialismo, por ahora, prefiere evitar.

En La Rioja, esa jugada encontró terreno fértil. La vicepresidenta no solo se mostró presente, sino que dejó un mensaje con proyección nacional y una ambición sin rodeos. Por eso, en los pasillos del poder provincial ya se preguntan si este fue el inicio de un esquema transversal, una liga silenciosa de dirigentes que miran con buenos ojos su perfil institucional y su distancia creciente con el núcleo duro libertario.

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