Roxana Belbruno acusó a Aldana Leyseca por la muerte de su hija Sabrina

Justicia 11 de agosto de 2015
La madre de Sabrina Belbruno declaró en la segunda jornada del juicio. Aldana Leyseca; Juan I. Córdoba y Nicolás Gonzalo Valdez son los acusados. Estremecedor y contundente relato de Roxana Belbruno.

Sumida en dolor, pero con pasos firmes. Alrededor de las 10, ayer, Roxana Belbruno, la madre de Sabrina Berton, ingresó a la Sala de Grandes Juicios a declarar ante los jueces Milagro López, Marcelo Rubio y Mónica Faber, que integran la Sala V del Tribunal de Juicio.

"Nadie está más interesado en la verdad que yo. Hoy siento que llego a la meta. Hay tres personas aquí que saben cómo murió Sabrina: dos de los imputados y yo", dijo con tenacidad y contundencia.

Cabe aclarar que desde hace unas días los tres imputados fueron notificados de un sustancial cambio de carátula, hoy agravada a "homicidio simple".

La testigo dijo: "Sabrina murió por ir a ver un partido de fútbol, en pleno microcentro. Antes que Sabrina se convierta en un número de expediente, de que la llamen occisa o víctima, tenía un futuro que yo moldeaba", siguió.

"Ella tenía 17 años. Vino al mundo como un milagro, cuando yo tenía 30. Era una chiquita deseada. Ella amaba el arte. ", sostuvo.

"Ella empezaba a transitar el último año del colegio, con la preparación de la campera, el viaje. Era una chica normal, buena, cuyo único defecto era conquistar amigos. En ese tiempo había blanqueado una relación con Miguel Salinas. Ella quería que él viniera a casa a comer y nosotros accedimos. Estaba feliz", relató Belbruno.

"Ese día Sabrina llegó del colegio cansada, a las 16.30. Me dijo que le había prometido a Miguel que iba a ir a ver un partido de fútbol. Luego, a las 18, yo personalmente la conduje hasta atrás del Mercado Artesanal, por la calle Usandivaras. Se bajó y le insistí en que apenas terminara el partido tomara un remis. Fue la última vez que recuerdo haberla visto viva", expresó Roxana con lágrimas.

"A la noche recibí un llamado telefónico. Era Miguel desesperado, raro. Me dijo "señora venga rápido, algo le pasó a Sabrina, venga ya a la clínica El Carmen''", añadió.

"Ingresé a la clínica y Miguel no decía una sola palabra. En la mesa de entradas nadie me decía nada. Una paciente me dijo: "Señora, ¿no será su hija esa chiquita que entré con un balazo en la cabeza?''. Así supe lo que le había pasado", recordó.

"Atiné a llamar a mi hermano que es médico. Él llegó y fue a la terapia intensiva. Después bajó las escaleras como desplomándose. Sabrina estaba muerta", contó.

"Me dejaron ver a mi hija, cubierta con sábanas blancas. Un permiso para ir a ver un partido de fútbol se convirtió en la tragedia de mi vida", dijo con dolor. "Quiero que la persona que yo entiendo que mató a Sabrina escuche esto: yo siempre decidí la ropa que se ponía mi hija. En ese momento tuve que decidir el color de la madera del cajón y si quería que la enterraran en un cementerio o en otro. Ahí empezó el calvario de esta mamá. Buscando una verdad sepultada y fragmentada".

Un anónimo justiciero

Gracias a la denuncia de una persona anónima se realizó una tercera pericia al arma de fuego. Fue tras la creación del CIF. El cotejo se llevó a cabo y confirmó que el arma de la que hablaban los anónimos era la del homicida", expresó Belbruno, quien al tiempo dijo que "salvamos la causa".

"A mi hija le dispararon en la cabeza y se fueron a ver un partido de fútbol. Ella tenía derecho a vivir. Una persona le quitó ese derecho y debe ser juzgada y condenada", dijo casi al final.

Cuando el fiscal le preguntó a Belbruno ¿quién mató a su hija?, la mujer respondió: "Fue Aldana Leyseca. Mi certeza viene y emerge de una profunda lectura del expediente. Es la única persona que estuvo antes, durante y después y ahora está donde debe estar, entre los acusados".

Los tres encartados se abstuvieron de declarar, aunque podrían hacerlo en cualquier etapa del juicio.

Fuente: Diario El Tribuno

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