



Una mujer wichi, Liliana Rojas, perteneciente a una comunidad originaria colindante a la Ruta nacional 34 en Tartagal, denunció que un cacique le quemó la casa por no querer formar parte de un corte de ruta.
De acuerdo a lo que manifestó la damnificada, integrantes de comunidades wichi realizan cortes en la ruta Nacional 34 para exigir alimentos, agua, entre otras necesidades. Aseguró que cuando sus pedidos son escuchados y respondidos por el Gobierno Nacional, los cabecillas se encargan de vender todo lo que se consigue y tinacos, mercadería y demás desaparecen.

Ante una última convocatoria para un nuevo corte de ruta, la mujer se negó a participar y fue amenazada. Rojas reclamó que cuando reciben mercadería para la comunidad, en lugar de repartirla la venden, por eso decidió no formar parte de la medida de fuerza.
El viernes, en horas de la noche, Liliana recibió un llamado de la policía comunicándole que su casa se encontraba envuelta en llamas a lo que se hizo presente en el lugar. Al ser consultada por la policía, expuso saber quién era el culpable y realizo la denuncia correspondiente, según informó Multivisión.









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