

Flybondi, la low cost que más que volar, deja plantados a los pasajeros
Reclamo06/01/2026
Por Federico Storniolo
Viajar en avión debería ser sinónimo de previsibilidad. Sin embargo, para muchos pasajeros en Argentina —y especialmente en el norte del país— volar con Flybondi se convirtió en una experiencia cargada de incertidumbre, enojo y frustración.
En plena temporada alta, cuando miles de personas planifican vacaciones, visitas familiares o compromisos laborales, las cancelaciones y reprogramaciones sin explicación clara volvieron a repetirse, dejando a pasajeros varados, sin respuestas y, en muchos casos, sin alternativas inmediatas.
Cancelaciones de último momento y silencio como respuesta
El principal reclamo se repite una y otra vez: vuelos cancelados con pocas horas de aviso —o directamente en el aeropuerto— y sin información precisa. Pasajeros que ya habían hecho check-in, que estaban listos para embarcar o incluso que viajaban con chicos pequeños, relatan situaciones similares: pantallas que cambian de “demorado” a “cancelado” y personal que no puede —o no sabe— explicar qué pasó.
La sensación general es clara: el problema no es una cancelación aislada, sino la reiteración. Lo que debería ser una excepción, en Flybondi parece haberse vuelto parte del funcionamiento habitual.
La low cost más barata… ¿o la más cara al final?
Si bien Flybondi se presenta como una aerolínea de bajo costo, muchos pasajeros terminan pagando caro el “ahorro” inicial. No solo por gastos extra en hoteles, traslados o comidas imprevistas, sino por días perdidos de vacaciones, ausencias laborales y estrés acumulado.
En redes sociales y foros de viajes, abundan los testimonios de usuarios que aseguran haber perdido conexiones, eventos importantes o días enteros de descanso sin recibir ni disculpas formales ni compensaciones acordes. Este fin de semana muchos salteños quedaron a la deriva en Aeroparque en su retorno a Salta y la empresa volvió a lavarse las manos.

Atención al cliente que no alcanza
Otro punto crítico es la atención posterior a los problemas. Pasajeros denuncian dificultades para comunicarse, respuestas genéricas por mail y demoras excesivas para reprogramar vuelos o gestionar devoluciones. Para muchos, el reclamo se transforma en un laberinto burocrático donde nadie asume responsabilidades.
Mientras tanto, la empresa continúa vendiendo pasajes como si nada pasara, sin brindar garantías claras de cumplimiento del servicio.
El impacto en el turismo y en la confianza
Este tipo de situaciones no solo afecta a quienes viajan. También golpea al turismo regional, a destinos que dependen de la conectividad aérea y a una industria que necesita previsibilidad. Cuando una aerolínea falla de manera reiterada, la confianza se rompe, y eso termina afectando a todo el sistema.
Flybondi es una empresa cuyo propietario es el fondo de inversión estadounidense COC Global Enterprise, liderado por el empresario argentino Leonardo Scatturice, quien adquirió la aerolínea y también se quedó con la empresa postal OCA. Scatturice es un empresario con inversiones en tecnología y aviación privada.
Sigue siendo una opción elegida por precios bajos, pero cada vez más pasajeros se preguntan si vale la pena el riesgo. Porque cuando volar se convierte en una apuesta, el costo no siempre se mide en pesos.
Mientras no haya explicaciones claras, mejoras visibles y mayor respeto por los usuarios, para muchos viajeros Flybondi dejó de ser una low cost para convertirse en la aerolínea de las cancelaciones.











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