



Un comerciante harto, cansado de ser víctima de fechorías dijo basta, y al ser el blanco nuevamente de un malviviente, lo alcanzó y le dio su merecido.
Franco Basualdo es el propietario de un local de accesorios y marroquinería, quien al ver como un sujeto sustraía su mercadería lo persiguió para “darle una lección”.
“Hace 3 días un muchacho vino, preguntó por unas gorras, cuando me di vuelta me sacó dos mochilas, me doy cuenta de lo que él hace, lo alcanzo acá a 20 metros y él me tira las mochilas” dijo a El Once TV.
“Le tuve que dar una lección”.
En ese momento, con mucha bronca por los dos robos anteriores que había sufrido le propinó golpes al ladrón: “Acumulé todo eso y me desquité con él, le tuve que dar una lección, no hay que robar, en la vida no se roba, por eso nuestros padres nos enseñan desde chicos a respetar las cosas, que no hay que ser amigo de lo ajeno”.
“Si queremos actuar a mano propia vamos presos nosotros, porque si le pegamos de más él te puede denunciar a vos, vivimos en un mundo del revés lamentablemente” dijo el joven.
Tercer robo en un mes
Relató como comenzó su flagelo la primera semana de enero, donde le rompieron el vidrio para intentar sacarle la notebook con un palo y si bien quisieron entrar forzando los candados no pudieron.
Por esto, gente en situación de calle que circulaba por la zona vieron el vidrio roto, ya que no pudo cambiarlo al día siguiente porque el herrero le dijo que tenía que cambiar primero la reja: “vinieron y rompieron más el vidrio y me sacaron cosas de marroquinería que tenía en la vidriera”.
Por estos ilícitos realizó una inversión en seguridad que le supuso más de un millón de pesos, distribuyéndose de la siguiente manera: $300.000 el vidrio que le rompieron, su colocación $50.000, herrería para seguridad $700.000, alarmas $200.000, cámaras de seguridad $300.000.














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