El corso por dentro: Meses de trabajo y trajes que superan el millón de pesos
Tras meses de trabajo silencioso que incluyeron ensayos intensivos, diseño artístico y la confección artesanal de vestuarios, el Ballet Corazón de Oro transita la recta final de los preparativos para una nueva edición de los corsos salteños con una delegación de más de 140 bailarines y bailarinas.
La agrupación fue fundada en 1995 por Mario Corimayo, quien explicó que el nombre surge del quechua Qori sonqo, que significa “Corazón de Oro”, y representa la búsqueda de una propuesta diferente que fusiona el folclore argentino y boliviano sin perder identidad ni tradición.
El debut del ballet, según explicó a InformateSalta, se produjo el 5 de agosto de ese año y su primera participación en corsos fue en 1996.
“Bailar en el corso no es redituable, es pura pasión”
Actualmente, el grupo está integrado por personas de todas las edades, desde niños de cinco años hasta adultos de más de 40, provenientes de distintos puntos de la ciudad de Salta y localidades cercanas como Cerrillos, Rosario de Lerma y Vaqueros.
En cuanto al vestuario, Corimayo detalló que la preparación comienza en agosto y que los trajes son confeccionados de manera artesanal.
“Cada traje lleva meses de trabajo artesanal, todo se hace a pulmón”
Las telas y materiales se adquieren en Bolivia, ya que no se consiguen en el país, y cada integrante utiliza entre dos y tres vestuarios durante el corso. El costo promedio por traje ronda los 800 mil pesos para las mujeres y supera el millón de pesos en el caso de los varones, principalmente por el valor de los cascabeles y los bordados.
Por último, señaló que la participación en los corsos no tiene fines económicos y que el sostenimiento del ballet se basa en el esfuerzo de los integrantes y sus familias. “Es una actividad que se hace por pasión”, afirmó.