Sociedad02/02/2026

Un informe contradice la percepción de la gente sobre el aumento de las prepagas

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La percepción de que “las prepagas aumentan más que la inflación” sigue profundamente arraigada entre los argentinos. Una encuesta reciente elaborada por MiObraSocial.com.ar, basada en más de 2.000 casos, revela un dato abrumador: el 90% de los afiliados cree que las empresas de medicina privada subieron sus cuotas por encima del índice de precios durante 2025. La sensación se repite en todos los segmentos: jóvenes, familias, jubilados, trabajadores en relación de dependencia y monotributistas.

Sin embargo, las estadísticas oficiales cuentan una historia distinta. De acuerdo con los datos de la Superintendencia de Servicios de Salud, la variación promedio de las cuotas de prepagas en 2025 fue del 32,4%, prácticamente alineada con la inflación de 31,5% registrada para el mismo período. Lejos de superar largamente al IPC, la evolución del sector incluso se ubicó por debajo en varios casos.

Entre las cuatro empresas de mayor peso, que representan más de la mitad de los afiliados del país, los incrementos quedaron así: Swiss Medical (26,42%), OSDE (29,81%), Medifé (30,47%) y Galeno (31,45%). En promedio, todas se movieron dentro del rango inflacionario. Aun así, para los usuarios la idea de que “las cuotas aumentan demasiado” parece inmune a los números.

Para Ignacio Cámpora, fundador de MiObraSocial.com.ar, la clave no está en las planillas sino en la subjetividad social.

“La salud ocupa un lugar emocionalmente sensible. Los argentinos sienten que la prepaga es un derecho que debería tener un impacto mínimo en el bolsillo. Cualquier aumento —incluso cuando sigue la inflación— se percibe como un golpe exagerado”, explica. La frase resume un rasgo histórico: en contextos de inestabilidad económica, los servicios esenciales suelen generar mayor tensión que otros gastos.

La encuesta también pone de manifiesto el esfuerzo económico que implica sostener una cobertura de salud privada. Uno de cada dos afiliados afirma realizar un sacrificio “muy alto” para pagar su cuota mensual. No obstante, y pese a esas dificultades, el 70% asegura mantener la misma prepaga desde hace más de cinco años, un indicador que habla de fidelidad, pero también de falta de alternativas accesibles o temor al cambio.

A esto se suma un fenómeno adicional: el costo de vida crece de forma desigual y el salario real continúa comprimido desde hace varios períodos. Por eso, aunque las cuotas suban al mismo ritmo que la inflación, se sienten más pesadas en un presupuesto familiar ya tensionado. En sectores medios y medios-bajos, las prepagas pasaron a ocupar un porcentaje cada vez más alto del ingreso disponible.

Cámpora sostiene que esta brecha entre datos y percepción constituye un desafío para el sistema. “Las empresas deben hacer un esfuerzo mayor por explicar cómo se componen los aumentos, qué variables impactan y por qué determinadas subas son inevitables. La transparencia es clave para recuperar confianza”. También reconoce que la comunicación oficial suele ser técnica y poco clara para el usuario promedio, lo que alimenta la sensación de descontrol.

Más allá de las estadísticas, el artículo subraya que la salud sigue siendo uno de los últimos gastos que los argentinos están dispuestos a recortar. Incluso en tiempos de ajuste generalizado, los afiliados procuran sostener sus planes, reducir coberturas o cambiar de categoría antes que abandonar el sistema privado.

La tensión entre percepción e información real es un síntoma más de un clima económico incierto. Aunque las prepagas no hayan aumentado más que la inflación durante 2025, la sensación de que “cada mes se paga más” habla de un problema mayor: el deterioro sostenido del poder adquisitivo. Mientras esa tendencia continúe, la percepción difícilmente cambie, aun cuando los números indiquen lo contrario