Luego de un diagnóstico oncológico, salteña busca dar felicidad a quienes sufren la enfermedad

Sociedad 04 de febrero de 2020
En el Día Mundial Contra el Cáncer conocemos la historia de Ana Laura Delgado, quien al enterarse que la abuela de sus hijos padecía Cáncer de Mamá la acompañó en su proceso intentando que se vea mejor. Para ello comenzó a diseñar turbantes y vinchas que ahora ofrece a más personas con la misma patología.
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Hoy se conmemora el Día Mundial Contra el Cáncer, enfermedad que, se estima, provoca alrededor de 9 millones de muertes por año. Para la fecha, muchas son las tareas de concientización para reconocer los factores de riesgo y consejos para fomentar la prevención.

En este marco, conocimos la historia de Ana Laura, una salteña que hace seis meses se enteró que la abuela de sus nietos padecía cáncer de mama. Ante este diagnóstico, la joven decidió acompañarla pero de manera diferente.

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“Hablar de personas que pasan por esto, es hablar de diagnósticos que cuesta procesar, que tienen intervenciones quirúrgicas o quimioterapias muy fuertes”, nos cuenta Ana Laura, la joven emprendedora que en su afán de hacerle más llevadero su tratamiento a uno de sus seres queridos, comenzó a confeccionar turbantes y vinchas para cubrir la cabeza desnuda de quienes pasan por procesos de quimioterapia.  

“Si bien es cierto que 9 de cada 10 se curan, tienen que pasar por la pérdida de cabello y mamas dependiendo de la ramificación del cáncer”, nos explica Ana Laura, a lo que agrega que esto surgió como una alternativa porque “como mujeres el aspecto que el espejo nos devuelve es duro

A partir del diagnóstico, Ana Laura y su ex suegra llegaron a la entidad Lazos de Amor, que sin fines de lucro, presta pelucas de cabello natural a quienes atraviesan este proceso. Sin embargo, ante la incomodidad de las pelucas, decidieron probar con otra cosa. 

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“Me senté a googlear y ver vinchas y turbantes con estilo, coquetos y noté que no había. Una tarde me senté a hacer uno y salió, ella comenzó a pasar la voz entre las chicas, y todas se entusiasmaron”, nos cuenta Ana Laura. 

Esta idea fue creciendo hasta llegar a ser un proyecto que ahora fue acercado a la Cámara de Diputados para llegar a más mujeres que estén pasando por esta clase de tratamientos. Por el momento, Ana Laura vende los turbantes a un precio accesible, que le permita continuar con la producción, y a ello se le suman las donaciones que lleva a asociaciones y fundaciones relacionadas a la patología. 

“La idea es ponerlas lindas, que se sientan bien, naturalizar el uso del turbante”, expresa Ana Laura, a lo que añade que busca “ayudar a quienes se ven diferentes en el espejo y la están pasando mal”. 

Para conocer acerca de este proyecto, conseguir los turbantes y conocer más acerca de la tarea de Ana Laura, se puede consultar sus redes o página web, donde se muestran los modelos con los que esta joven comenzó a llevar alegría y coquetería a pacientes oncológicos  

 

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