Grupo Pieve: el mismo compromiso de servicio y atención con la gente

Sociedad 23 de mayo de 2021 Por InformateSalta
Maria Ines Pieve

Con los ideales de su abuelo siempre presentes, el trabajo a diario con su padre y el propio desafío de aportar a la empresa, impulsa el crecimiento de la empresa en paridad de género.

La vida se trata de tomar decisiones y, en este sentido, María Inés Pieve, de profesión abogada y mamá de tres varones, sabe que la clave es ser fiel a lo que uno siente, y eso la guía en su camino. 

Hoy a cargo de la coordinación general de la empresa familiar, el Grupo Pieve, busca constantemente aprender, crecer profesionalmente, y sumar a más mujeres al equipo de trabajo. “Nuestra compañía cuenta con un 47 % de integrantes mujeres y considero que, si bien es difícil compensar los tiempos que demandan otras ocupaciones, como la atención de los hijos, de la casa y la profesión; la capacitación permanente no es imposible”, aseguró en diálogo con IN Salta.

En su caso, para esto cuenta con el valioso apoyo de su familia. Su esposo Jorge y sus hijos Pedro, Santiago y Felipe son fundamentales. “Hay un cambio de gran parte de los hombres. Asumen un rol más activo y en igualdad de condiciones frente a las actividades antes consideradas solo a cargo de la mujer. Este cambio, a nivel personal y social, es determinante para poder lograr el equilibrio que todos buscamos”, afirmó.

Compartir las actividades personales y familiares, tratando de organizarlas para poder atender los intereses y prioridades de cada uno, es uno de los pilares de María Inés. “Desde el primer día mi marido y yo hemos compartido las tareas relacionadas a los chicos, la casa, actividades escolares, consultas médicas y todo. Mis hijos están acostumbrados desde que nacieron a ver a sus papás trabajar y ocuparse por igual de la logística de la casa y creo que es un ejemplo muy positivo para ellos. Y es el mismo ejemplo que tuve en mi infancia”.

¿Cómo fueron los inicios profesionales?

Me recibí de abogada en 2002, y hasta el año 2019 fui funcionaria del Poder Judicial de Salta, en el Fuero Penal. Fueron años muy importantes para  mí, de crecimiento profesional y personal. En 2019, tomé una de las decisiones más difíciles pero al mismo tiempo muy acertada: necesitaba un cambio de rutina, de trabajo, de vida. Y dejando con mucha pena y nostalgia mis años judiciales, me sumé a trabajar en la empresa de mi familia, donde si bien siempre estuvo abierta esa posibilidad, no la elegí en su momento.

¿Qué tareas desarrolla actualmente?

Actualmente, trabajo en la Coordinación Ejecutiva de Grupo Pieve, y con muchos años de experiencia laboral, ya que trabajé desde la universidad. Empecé este nuevo desafío aplicando mi experiencia en un mundo totalmente diferente para mí. Otra estructura, objetivos y proyectos distintos, en un sector privado muy opuesto al que yo conocía y estaba acostumbrada.

Sin embargo, al ser una empresa que viene creciendo en mi familia desde antes que yo exista, mi vínculo con ella es muy fuerte y se construye cada día más. Por lo tanto estoy creciendo y formándome en este nuevo proyecto de vida, que además lleva mi sangre, a la par de mi papá, que es quien me muestra cada día el camino hacia dónde vamos.

¿Cómo es trabajar con la familia?

Es un desafío desde lo afectivo y personal. A veces es muy difícil evitar que se entrelacen los vínculos con las decisiones laborales. Incluso creemos conocernos porque familiarmente es así, pero en el planteo de situaciones laborales o en la misma toma de decisiones nos descubrimos diferentes y podemos disentir. Sin embargo las bases y los objetivos son los mismos, y vienen trazados desde la primera generación; desde mi abuelo Roberto, quien inició este camino. Siguieron sus hijos y hoy nuestra tercera generación está apareciendo en una etapa de muchos cambios en todos los ámbitos. Pero como dije antes, el espíritu de origen lo tenemos incorporado desde siempre: intentar seguir creciendo y ser cada vez mejores en lo que hacemos.

¿Cómo se da el trabajo con los empleados y empleadas?

Es un punto muy especial para mí, en lo personal. Yo era muy chica cuando acompañaba a mi papá a la oficina y hoy comparto mi trabajo con algunas personas que en aquel momento ya estaban en la empresa. Ellos acompañaron años de crecimiento y cambios con un sentido de pertenencia que me emociona, y siento un cariño especial hacia ellos. Al mismo tiempo, actualmente, nuestra compañía cuenta con más de 350 colaboradores en toda la provincia, lo que hace difícil el contacto permanente. Me gusta comunicarme con ellos, viajar si es posible a sucursales, o encontrarnos en las oficinas. Ellos son quienes nos representan en cada servicio que brindamos y son esenciales para nosotros. Es muy importante conocernos. Hoy me toca aprender de quienes tienen años de experiencia en la compañía y también recibir a quienes se suman a trabajar con nosotros en este tiempo. 

¿Cuál considera que es el rol de las mujeres en el mundo empresarial?

Veo que cada vez más mujeres ocupan lugares de decisión y jerárquicamente destacados. Hay un cambio cultural y social respecto a su rol que supera los límites y prejuicios existentes, los que, espero, queden atrás. En lo personal, me enorgullece pensar en que esta situación de la mujer en lugares importantes de decisión, sea algo normal o natural y no una excepción que sea necesario destacar.

En mi experiencia anterior, en el Poder Judicial y específicamente en el fuero penal, en los últimos años hubo un incremento muy importante de cargos que antes eran considerados “para hombres”, ocupados por mujeres. Juezas, Fiscales, Defensoras, en un ámbito muy difícil pero que tiene un lado humano y sensible muy fuerte.

En lo que respecta al sector privado, ¿el panorama mejora?

Nuestra compañía, por ejemplo, cuenta con un 47 por ciento de integrantes mujeres. Y considero que, si bien es difícil compensar los tiempos que demandan otras ocupaciones, como la atención de los hijos, de la casa y la profesión; la capacitación permanente no es imposible. También debe advertirse el cambio existente de gran parte de los hombres, al asumir un rol activo y en igualdad de condiciones frente a las actividades antes consideradas “a cargo de la mujer”. Este cambio, a nivel personal y social, es determinante para poder lograr el equilibrio que todos buscamos.

¿Cuál sería el mensaje a transmitir a las mujeres que buscan crecer en empresas familiares?

Es muy importante tener en cuenta cuales son los valores y la misión que tiene la empresa o el emprendimiento que uno se propone; saber cuál es el espíritu verdadero y construir desde ese lugar. El hecho de que seamos familia no nos hace iguales. Muchos lo creen y no es así, y creo que es lo mejor, porque cada uno aporta su modo de ser, su experiencia, su formación profesional, su sensibilidad y fortaleza. Pero todos miramos hacia el mismo lado, por el vínculo que nos une. El hecho de ser escuchada es algo que me generaba inquietud, y es real que en muchos casos es muy difícil proponer cambios o nuevas ideas frente a estructuras que ya tienen muchos años funcionando de una manera determinada y en una llamada “zona de confort”.

En lo personal y en este lugar que ocupo, siento que mi voz se escucha y se valora. Las decisiones se conversan y siempre pueden generarse espacios para seguir mejorando y aprendiendo. Ese sigue siendo el motor que alimenta esta empresa y atrás de ella, nuestra familia.

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