“Chato” Correa opinó sobre la importancia de una oposición leal a la democracia

Política 17 de enero de 2022
Rubén Correa

Rubén “Chato” Correa, docente investigador y presidente del Comité Capital de la Unión Cívica Radical (UCR), difundió un artículo en el que opina sobre la importancia de una oposición leal a la democracia. Reza lo siguiente:

“Ayer incorporé un breve texto sobre el papel de la oposición pensando en el artículo de Mario Riorda en el diario La Nación con una posición bastante equilibrada para un espacio dominado por "los halcones" de la política.

En los últimos días otros artículos periodísticos hacen referencia al tema de la oposición, cuestión que es importante, pues los radicales sabemos bien que una oposición desleal como la que ejerció el peronismo cuando no estuvo en el poder, precedió y precipitó la renuncia de Alfonsín en 1989, de La Rua en el 2001 y si bien no lograron tumbar a Macri en el 2019, todo el periodo de gobierno macrista fue de salvaje oposición desleal (lo que no mitiga las propias torpezas).

Es importante recordar  las objeciones de Cristina a la tradicional ceremonia de traspaso de mando. Desde el primer minuto la primera regla de la oposición enunciada por Juan Linz, referida al compromiso de entregar del poder incondicionalmente según el resultado electoral, fue vulnerado por los gestos de Cristina y el peronismo en general.

Retornando a los artículos periodísticos, hoy podemos leer en el diario La Nación, el de Carlos Pagni: "Una oposición en la trampa del oficialismo". El periodista busca desplazar a G. Morales del centro del escenario político y lo califica "abanderado del acuerdo" con el presidente Alberto Fernández, mientras observa una posición adecuada la de Alfredo Cornejo y de Rodríguez Larreta. También corre del escenario a Mauricio Macri por considerar muy extrema la perspectiva del ex presidente que considera que sólo una crisis terminal puede cambiar el rumbo político.

En tanto que Rodríguez Larreta, considera que una gran fuerza política hacia la derecha que incluya al peronismo puede constituirse la herramienta adecuada para cambiar el curso de la crisis.

Pagni, sin dudas,  por un lado quiere mostrar que una oposición dividida es funcional al oficialismo y que Morales no contribuye a la unidad de la oposición. Por otro lado, transparentan las preferencias de las usinas de poder.

Siguiendo las reglas elaboradas por Juan Linz, luego de un profundo estudio de las democracias de varios países que incluye Argentina, vemos como una de ellas es clave para la formación de una oposición leal con la democracia, es decir, una oposición que aspire a gobernar debe tener la voluntad de establecer alianzas con grupos o partidos ideológicamente distantes pero que sustenten a la democracia. El límite son las fuerzas y figuras antisistemas que demagógicamente tratan de cautivar el descontento social.

Respetar la democracia implica tener en cuenta las reglas básicas de la oposición y el principio electoral. La oposición es fundamental para definir el curso del oficialismo y en ese sentido, el oficialismo también será lo que la oposición lo empuje a ser.

La oposición debe garantizar y conducir a quien gobierna a dialogar, disentir, confrontar dentro de los límites que permite el juego democrático. Pues sabemos que el poder tiende en forma permanente a tornarse en arbitrario.

Otra de sus reglas señala que la oposición leal a la democracia debe acotar o neutralizar el poder de los presidentes.

En JxC estas actitudes en relación al oficialismo son diversa y fluctuante. Por ejemplo, Carrió y López Murphy señalan que con el oficialismo solo se dialoga en el Congreso, olvidando las responsabilidades de gobierno que tiene JxC en gobernaciones y municipalidades que generan múltiples canales de diálogo con el PEN.

En otros grupos de JxC, dogmáticamente antiperonistas, es impensable el diálogo político. Más aún, verán al gobierno como el responsable de la falta de diálogo.

Esta semana el acercamiento entre los gobernadores radicales y el gobierno nacional para debatir la negociación de la deuda va al fracaso, pero no será culpa de la oposición con responsabilidades de gobierno. En realidad, al gobierno le cuesta explicitar y sincerar el brutal ajuste que está realizando para cumplir con las exigencias del FMI.

Si la posición de los halcones (del oficialismo y la oposición) se impone, veremos como uno y otros son funcionales a la grieta antidemocrática y no podrán buscar en el radicalismo presidido por Morales la oposición desleal a la democracia.

Existe otro elemento central en la configuración de una oposición leal, la necesidad que la misma explicite un programa de gobierno acordado entre las fuerzas políticas ideológicamente distantes pero que pugnan por ocupar el centro del sistema político.

La construcción de un programa de gobierno a consensuar hacia el interior del Radicalismo y con los partidos políticos de la coalición, en mi criterio forma parte de la estrategia de Gerardo Morales.

Me parece que lejos de los voceros de las usinas de información del poder, la construcción que nos propone G. Morales poniendo sobre la mesa su gestión en el gobierno provincial es una oportunidad para unificar al radicalismo en una marcha que genere expectativas ante una sociedad manipulada y desbastada por la corrupción y la inoperancia de los distintos gobiernos”.

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