La impresionante foto del Cono de Arita que logró un fotógrafo daltónico

Medios El martes
conoarita distorsionado

Gonzalo Granja es fotógrafo. Durmió 13 meses en su auto para retratar el país de punta a punta sobre la ruta 40 y con su viaje y sus imágenes busca concientizar sobre la importancia de cuidar el ambiente e incentivar a la gente a entrar en contacto con la naturaleza.

Podría ser el colmo para un fotógrafo de naturaleza, pero Gonzalo Granja no ve los colores. Aunque lejos de ser una traba, el daltonismo fue para él un impulso. Ve las cosas de una manera diferente y su mirada particular es justamente lo que quiere comunicar al público.

Acaba de volver a Córdoba tras un periplo de 13 meses por toda la ruta 40, con una pandemia de por medio y numerosas aventuras que hicieron que los poco más de 5000 km de la vía mítica se convirtieran en 65.000 km cuando finalmente apagó el motor.

Esta es una foto de una de las maravillas salteñas, que logró retratar durante su viaje. Se trata del Cono de Arita, ubicado en la puna salteña. Mirá la espectacular toma lograda:

cono de arita


Granja estudió luego diseño y comunicación y comenzó a trabajar en productoras. Un día, tras grabar un comercial para un detergente, sintió “una angustia terrible”. “Si me iba a dormir y no me despertaba, para mí era como que no había hecho nada con mi creatividad. Empecé a ir a la naturaleza para despejarme, siempre con la cámara en mano. La imagen funciona como un puente como para compartir la importancia de esos lugares”, explicó.

Concluido este primer proyecto, se le ocurrió hacer lo mismo pero a nivel del país. Salir de los límites de la provincia y expandir sus horizontes. “La Ruta 40 funciona de columna vertebral, de hilo conductor, de nervio central…”, explicó sobre el por qué de su proyecto.

“Arranqué el viaje en La Quiaca, y durante cinco meses recorrí 8 provincias hasta Bariloche”, explicó a TN.

En septiembre de 2021 retomó la ruta y por ocho meses su auto volvió a ser su casa, un pequeño hogar con ruedas que lo hospedó desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego. Aunque el viaje estuvo lejos de ser lineal. “La ruta 40 mide 5190 km, pero tomé muchas rutas anexas, fue como coserla. Siempre había alguien que aparecía y me decía ‘a 300 km por allá está tal volcán increíble’ y pensaba: ‘si no voy ahora, ¿cuándo?’”, dijo Granja.

Fueron muchas rutas en una, a veces andaba sobre asfalto, otras sobre ripio o tierra. O hasta en el cauce seco de un río. Caminó por salares y quebradas. Se subió a la cima de montañas, se internó en las profundidades de cuevas de hielo. 

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