



Esta mañana, la Santa Sede informó que el Papa Francisco, quien permanece hospitalizado en el Policlínico Gemelli de Roma desde el viernes, padece “una infección polimicrobiana en el tracto respiratorio”, un cuadro que obligó a ajustar el tratamiento del Pontífice.
La Oficina de Prensa del Vaticano aseguró que “todas las pruebas realizadas hasta el momento son indicativas de un cuadro clínico complejo que requerirá una hospitalización adecuada”. El comunicado indicó que las condiciones del Pontífice son “estacionarias” y ha “descansado bien durante la noche”.
El diagnóstico de infección polimicrobiana, involucra la presencia simultánea de varios microorganismos patógenos en el organismo del argentino Jorge Bergoglio, de 88 años. El portavoz del Vaticano informó que el papa Francisco se dedicó a leer los periódicos y que continuará con sus terapias médicas, lo que sugiere una mejora en su bienestar general, aunque su situación sigue siendo delicada.
La doctora Ana María Putruele, jefa de la División de Neumonología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó que “la presencia de varios gérmenes puede hacer que la infección se agrave”.
En tanto, el doctor Alejandro Videla, médico neumonólogo y expresidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, señaló a Infobae que “según la información reproducida de los partes de prensa del Vaticano, lo que se ha diagnosticado es una infección producida por múltiples gérmenes al mismo tiempo, causadas por distintas bacterias. Hay un porcentaje importante de personas que presentan infecciones respiratorias mixtas, es decir, producidas por más de una bacteria".
En cuanto a cómo es el tratamiento habitual de una infección polimicrobiana en las vías respiratorias, la doctora Putruele precisó que implica el uso de antibióticos, especialmente macrólidos como la eritromicina o la azitromicina, y a veces medicamentos como la clindamicina o lincomicina.
En ciertos casos, también se recurre a antibióticos como el metronidazol para eliminar las bacterias patógenas. Sin embargo, advirtió que algunas bacterias pueden ser resistentes a antibióticos comunes como la penicilina, lo que complica aún más el tratamiento.
La clave para manejar este tipo de infecciones es actuar rápidamente, ya que pueden variar en gravedad. En la mayoría de los casos, las personas que tienen crecimiento bacteriano no presentan síntomas y no requieren tratamiento





