


El 57% de los argentinos no logra llegar a fin de mes y se profundiza el endeudamiento para cubrir alimentos
Sociedad03/02/2026
La realidad económica de la Argentina en el inicio de 2026 se refleja con crudeza en los hogares. Más allá de los indicadores oficiales, un reciente informe revela que más de la mitad de la población tiene serias dificultades para llegar a fin de mes y que el endeudamiento dejó de ser una herramienta de consumo para transformarse en un recurso de subsistencia.
Según el Estudio de Bienestar Financiero 2025, elaborado por la consultora Mercer, el dinero pasó de ser un instrumento de planificación a una fuente constante de presión: el 61% de los argentinos vive preocupado por su situación económica. En ese contexto, el crédito comenzó a utilizarse para cubrir gastos básicos y no para proyectos a largo plazo.
El relevamiento muestra un dato alarmante: dos de cada diez personas se endeudaron en los últimos seis meses para pagar alimentos, servicios esenciales o gastos de salud, una señal clara del deterioro del poder adquisitivo.
Una fragilidad que se profundiza
El informe posiciona a la Argentina entre los países con mayor estrés financiero de la región. El 57% de los encuestados afirma no llegar a fin de mes, una cifra que casi duplica la registrada en México y supera ampliamente el promedio latinoamericano, que se ubica en el 43%.
Además, el 14% sufre ansiedad financiera que afecta su descanso, mientras que el 22% siente haber perdido completamente el control de sus finanzas personales. A esto se suma un déficit estructural: el 31% reconoce que la falta de educación financiera es su principal obstáculo, por lo que recurre a consejos de familiares o amigos para tomar decisiones económicas.
El crédito, entre la necesidad y el freno
Durante 2025, el mercado de préstamos personales funcionó como un termómetro del malestar social. En términos reales, el stock de créditos creció un 44,3%, alcanzando los $19,1 billones, impulsado principalmente por una fuerte demanda en el primer semestre, cuando las familias buscaron compensar la pérdida de ingresos.
Sin embargo, hacia el cierre del año se evidenció una desaceleración marcada: en diciembre, la suba nominal fue de apenas 1,3%, lo que implicó una caída real del 1,1%. Según explicó Guillermo Barbero, de First Capital Group, este freno responde al aumento de la morosidad, que llevó a las entidades financieras a endurecer sus criterios de otorgamiento.
Este escenario genera un círculo complejo: más necesidad de liquidez en los hogares, pero menor acceso al crédito por el deterioro en la capacidad de pago.
Preocupación y esperanza en tensión
A pesar del panorama adverso, el informe también detecta un contraste llamativo. El 62% de los argentinos considera que la economía está peor que en 2024, pero al mismo tiempo el Índice Global de Confianza del Consumidor registró en noviembre un salto de 6,5 puntos, el mayor entre 30 países relevados.
Ocho de cada diez latinoamericanos creen que 2026 será un año mejor, y Argentina no es la excepción. No obstante, los especialistas advierten que esa expectativa positiva no se traducirá automáticamente en consumo: el nuevo escenario muestra a un consumidor más cauteloso, que prioriza precio, previsibilidad y confianza.
Mientras el sistema financiero busca regularizar a los clientes en situación irregular, la incertidumbre económica (61%) desplazó a la inseguridad como la principal preocupación de la agenda pública, marcando el pulso de un país donde llegar a fin de mes se convirtió en el principal desafío cotidiano.







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