



La goleada que sufrió River ante Tigre por 4-1 en el Monumental volvió a poner en escena una estadística fuerte: hacía casi una década que el equipo no perdía en su estadio por cuatro goles de diferencia. La última vez había sido en diciembre de 2016, nada menos que en un Superclásico ante Boca, en una tarde que quedó marcada por la actuación estelar de Carlos Tevez y un resultado que todavía duele en Núñez.
Aquel clásico, jugado con público exclusivamente millonario, arrancó con ventaja visitante: Walter Bou abrió el marcador a los 13 minutos. River reaccionó rápido y lo dio vuelta antes del descanso con goles de Sebastián Driussi a los 33 y Lucas Alario a los 39. El equipo local se fue al entretiempo arriba 2-1 y parecía tener controlado el partido, pero la historia cambió por completo en el complemento.

En el segundo tiempo apareció la figura de Tevez, que aprovechó un error del arquero Augusto Batalla para empatar a los 16 minutos. El Apache volvió a golpear a los 35 con un remate al ángulo que puso el 3-2 y silenció al Monumental. Ya en tiempo agregado, una contra letal terminó en el tanto de Ricardo Centurión, que selló el 4-2 definitivo y consumó una de las derrotas más duras de River en su casa en la era moderna.
La caída ante Tigre reabrió inevitablemente la comparación con aquel Superclásico. Más allá de los contextos distintos, el dato expone la magnitud del golpe: River no sufría una derrota por cuatro goles en el Monumental desde aquella tarde de 2016. Un registro que explica el malestar de los hinchas y el peso histórico que empieza a tener la goleada reciente.











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