



A partir de enero, el Indec comenzará a aplicar una nueva fórmula para medir la inflación, basada en la canasta de consumo definida por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares correspondiente a 2017 y 2018, que reemplazará a la metodología vigente desde 2004.
El cambio busca reflejar con mayor precisión los patrones de consumo actuales de los hogares argentinos y tendrá impacto directo tanto en el esquema cambiario como en la ponderación de rubros clave como vivienda, agua, electricidad, transporte y salud, entre otros.
En este contexto, las proyecciones de inflación para 2026 elaboradas por los principales analistas continúan mostrando una tendencia descendente, aunque se mantienen muy por encima del 10,1 por ciento previsto en la ley de Presupuesto y también del 20,1 por ciento estimado en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central.
Para enero, las expectativas de inflación siguen siendo dispares y se ubican en torno al 2,3%, según un informe de Adcap que recopila las estimaciones más recientes de distintas consultoras. Analytica proyecta un 2,5%, Eco Go y Equilibra coinciden en 2,3%, FMyA estima 2,1%, Alphacast 2,2% y Libertad y Progreso 2,6%.
De confirmarse ese nivel, la inflación mensual mostraría una desaceleración respecto de diciembre y volvería a registros similares a los de octubre, cortando la tendencia alcista que se había iniciado en agosto de 2025.






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