Un padre necesita con urgencia un medicamento para su hijo con leucemia

Sociedad 08 de abril de 2020
José González, es el papá de Nacho, un adolescente de 15 años cuya salud se deteriora a diario y requiere de la droga para poder seguir con su tratamiento. Un médico en Salta se ofreció a ayudarlos.
Nacho González
Ignacio "Nacho" González

Desde el año pasado, InformateSalta sigue la historia de Ignacio “Nacho” González, un adolescente de 15 años salteño que pelea desde hace dos años contra la leucemia. Tenía programado viajar a Miami para poder someterse a un tratamiento poco conocido en Argentina, pero por la pandemia no pudo hacerlo. Consiguió que un médico de la provincia atienda su caso y para ello necesita con urgencia la llegada de un costoso medicamento.

Al respecto, José González, su papá, contó a este medio que en el país no hay muchos médicos con experiencia en Blinatumomab, un medicamento de 16 millones de pesos que, si bien es importado, hay stock en el país. Solo la burocracia los separa de poder recibirlo.

“Estamos a medio camino, le faltan un par de firmas. Se está queriendo encaminar todo, pero faltaría celeridad para poder llegar con los tiempos de mi hijo. Esto va en contraindicaciones de muchos hospitales, la carga tumoral que tiene Nacho en su médula ósea es tan alta que muchos, por una cuestión ética, no quieren hacer nada, mi hijo ya está como paciente paliativo, por eso lo mandaron de Buenos Aires para Salta”, dijo.

En medio de su desesperación, José consultó cuanto médico hay en Salta y solo uno, el doctor Basilio Pertine, del IMAC, aceptó tratarlo, solo porque el medicamento está próximo a conseguirse.

“A medida que pase el tiempo, las células malas que él tiene en su médula ósea sigue ganando lugar en su cuerpo. Cada día que va a pasando son menos las chances que él tiene de poder sobrellevar a este nuevo tratamiento, que lo que tendría que haber comenzado hace un mes. Su única cura definitiva es el trasplante de médula, pero primero tiene que tratarse con esta droga”, detalló.

El tratamiento consiste en 56 ampollas, que se colocan una por día durante 28 días, después Nacho debe descansar dos semanas y repetir nuevamente el ciclo. “Si todo esto resulta, van a ver la posibilidad de trasplantarlo acá en Salta también”, manifestó.

Mientras su salud realmente pende de un hilo, Nacho no perdió su sonrisa y se encuentra bien de semblante. “Él está excelente, los médicos no pueden creer la manera en la que él estás. Si hablas con él, no podes creer que clínicamente esté tan complicado. Es una bomba de tiempo”, expresó su papá.

 

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