De bagayera a jefa narco: la historia de la inquietante Doña Adelaida, conocida como "La Tía"

Sociedad 29 de septiembre de 2020
Salteña, de 58 años y con siete hijos, Adelaida Castillo, alias “la Tía”, cayó con 389 kilos de cocaína cerca de Rosario.
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"¿Cómo anda eso?", le preguntó ansioso el hombre a Adelaida Castillo (58).

"La Tía" le fue sincera: "Y... en la dulce espera, pero estamos más cerca ya".

La conversación telefónica fue tomada a las cuatro de la tarde del pasado 5 de agosto por la Justicia federal de Salta y siguió unos segundos más, siempre en clave.

-Bueno, para eso te llamaba, porque estoy parado totalmente, no tengo para arrancar el salón.

-No, no, ya si Dios quiere vamos a tener noticias.

-Sí, porque tuve que mandar un mensaje por las redes que estamos de vacaciones, porque si no las demás peluquería se te vienen al humo y te sacan los clientes.

-Apenas tenga novedad te aviso ¿sí? Son dos o tres días nada más.

-Bueno corazón, teneme en cuenta, yo sé que estás a full.

Para las bases de datos comerciales, Adelaida Castillo, salteña, madre de siete hijos, se dedica al rubro "servicio de peluquería y tratamiento de belleza". Esa es su ocupación "oficial" como monotributista. Por eso, para cualquiera que no conozca toda su historia, la charla tomada el 5 de agosto puede tratarse perfectamente de eso, sus negocios capilares.

Pero existe un detalle: siguiendo la pista de esta escucha -y en el marco de una causa derivada de un expediente de 2017 contra el narco Valdemar Loza- el pasado jueves 24 de septiembre "La Tía" fue detenida transportando 389 kilos de cocaína.

El procedimiento lo concretó Gendarmería en la localidad de Iberlucea (a 12 kilómetros de Rosario) en base a una investigación de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) y el fiscal federal salteño Eduardo Villalba, que hacía tiempo venían tratando de ubicar a Castillo, a la que no dudan en calificar como "maestra de contrabandistas" y "proveedora de de cocaína de los grandes capos del NOA".

El jueves 24, a la noche, Adelaida iba manejando una de las dos camionetas en las que su organización había repartido 13 bultos grandes llenos de ladrillos de cocaína identificados con figuritas de colores, una de ellas de un jugador de fútbol peruano, por lo que la hipótesis es que la droga es de ese origen.

Junto con ella cayó una de sus hijas, Rocío Estela, y el novio de esta última. El secuestro de la droga dio pie a 15 allanamientos en Pilar (donde vive ella y parte de su familia), Salta e Iberlucea. En los allanamientos se secuestró medio millón de pesos, once vehículos y un equipo de comunicación VHF.


Crecer en la frontera

Aunque en los últimos años Adelaida Castillo abrió efectivamente dos peluquerías y comenzó a estructurar una pantalla a través del transporte de granos, su historia tiene otros condimentos más cercanos al crimen organizado que a los tratamientos con keratina o el arrendamiento de campos para la siembra.

Sus antecedentes por droga remiten a un expediente abierto en Salta en a fines de los ’80. Previo a eso se la señala como una de las principales organizadoras del bagayeo en la frontera salteño-boliviana.

Emprendedora, esta mujer nacida en Pocitos el 17 de octubre de 1961 pasó a principios de los 2000 de entrar cigarrillos, ropa y mercadería de todo tipo a contrabandear cocaína usando el mismo sistema de logística que había pulido con los años.

En Salta es un personaje conocido, sobre todo por sus socios. Cuentan que de ella aprendieron el negocio del contrabando hombres que luego se convirtieron en capos, como el salteño Delfín Castedo (54) y el jujeño José Miguel Farfán (59), ambos detenidos en los últimos tres años.

Adelaida, además, habría dado otro salto cualitativo en sus conexiones cuando empezó a proveer de cocaína al Clan Loza: tres hermanos salteños que operaron en la Argentina con muy bajo perfil (entre 2008 y 2018) y crearon un imperio narco, al punto de que la Justicia les congeló 45 propiedades y más de 30 autos entre ellos, una Ferrari que había pertenecido a Diego Maradona.

En 2017 al clan Loza se le secuestró mas de una tonelada de cocaína en el operativo "Ave Rapaz". La mayor parte de la droga (860 kilos) estaba en una camioneta que se encontró en un galpón de Villa Madero (La Matanza). Esa camioneta, manejada por Valdemar Loza, estaba a nombre de Adelaida Castillo.

Para ser más claros. Si existiera un álbum de figuritas sobre narcos del NOA, allí tendría su lugar destacado Adelaida Castillo junto a los hermanos Erwin, Valdemar y José Loza, Castedo y Farfán. Cada uno con una historia muy pesada atrás.

Delfín Castedo cayó en julio de 2017 luego de estar 10 años prófugo, aunque solía sentarse a tomar café en un famoso bar de Santa Fe y Callao a la vista de todo el mundo. La droga que manejaba entraba por los campos que el narco poseía en la frontera. De allí la enviaba a Buenos Aires y al Chaco, por eso se lo relaciona con el caso “Carbón Blanco”. Eso además de sus vínculos con Carlos Salvatore (fallecido hace dos años), quien antes de dedicarse de lleno al narcotráfico fue su abogado defensor.

En cuanto a Farfán, otro pesado del NOA, fue detenido en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) el 13 de febrero de 2019. Allí había formado una nueva familia, hacía inversiones inmobiliarias y se movía tranquilamente en una camioneta Hummer amarilla. En Argentina lo esperaba una causa por el tráfico de media tonelada de cocaína.

La que faltaba caer, al parecer, era "La Tía", Doña Adelaida, que siempre se cuidaba mucho de estar cerca de la droga que movía. Tal vez la pandemia de Covid-19 la dejó esta vez sin mano de obra y tuvo, como años atrás, que ponerse al frente del bagayeo. Sólo que esta vez el bagayo valía, según cálculos de Gendarmería, unos 300 millones de pesos. /Clarín

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