Horror: en una juntada de borrachos abusaron de una joven con un severo retraso madurativo

Nacional 04 de noviembre de 2021
anatuya
CONMOCION. El caso sacudió a la comunidad de la ciudad santiagueña de Añatuya.

Dos individuos fueron detenidos en Añatuya, Santiago del Estero, sindicados de ultrajar sexualmente a una adolescente de 18 años, víctima de retraso madurativo, en el interior de una casa alejada del centro y con al menos media docena de sujetos ebrios presenciándolo todo.

"Abuso sexual con acceso carnal agravado" son los cargos enrostrados por la fiscal Cecilia Rímini en contra del "Negro" y "Apachino", vecinos de 47 años, a quienes la adolescente acusó de abusarla en forma simultánea, previo ser conducida a la vivienda, engañada, por una hija del "Negro".

El incipiente proceso genera por estas horas inocultable conmoción, ya que la víctima tendría un retraso madurativo del 85%, de acuerdo con la asistencia de los expertos en psicología. "Parece una niña de 5 o 6 años", explicó un vocero judicial.

En ese contexto, la jovencita habituaba caminar por las calles. Así, noches atrás habría sido interceptada por una hija del "Negro". Desprovista de un escudo mental-emocional capaz de mantenerla lejos de los peligros, la adolescente acompañó a la joven hasta una casa que el vecindario asume "antro del alcohol".

Allí, se encontraban bebiendo entre 8 y 10 hombres. Dos de ellos, "Negro" y "Apachino", habrían comenzado a charlar con la joven. Uno, puso música para la jovencita y el otro intentó convencerla, sin éxito, para que bebiera cervezas.

Con los otros hombres mofándose y sosteniendo vasos y botellas, "Negro" y "Apachino" habrían saciado sus bajos instintos, sin que la menor pudiese liberarse y escapar.

Una hora después la liberaron y un vecino alcanzó a verla mientras caminaba llorando por la calle. Un testigo subrayó que después arribó un patrullero, pero por ruidos molestos, más no por la orgía sexual a la que fue sometida la jovencita, minutos antes.

Fue una hermana quien radicó la denuncia, al contemplar a la adolescente llegar en condiciones deplorables. Sin dudar un instante, la fiscal puso en marcha un proceso que en menos de 48 horas acabó con los dos sospechosos presos.

Los dos se aferraron al silencio, pero intuyen que se les viene la noche. Por lo pronto, la jueza de Control y Garantías, Gladys Liliana Lami, extendió sendas detenciones.

La investigación amplía que una de las hermanas de la víctima habría quemado los vestidos de la menor, inclusive el que llevaba puesto aquella noche negra. ¿El motivo? En su lógica, perspectiva, le enrostraba a los vestidos la responsabilidad de lo que le había sucedido.

Los funcionarios policiales lamentaban el miércoles que aquella acción haya destruido una prueba científica clave, por ser portadora del ADN de los abusadores, "pasaporte" trascendente que podría hasta sellar su suerte final ahora y durante el juicio.

Abstrayéndose Rímini de ello, habría ordenado testimoniales al por mayor: familiares, amigos, un riguroso socioambiental de los dos detenidos, cuyos vecinos acusaron de no respetar nada, muchos menos la inocencia y libertad de una menor con retraso madurativo. En ese escenario de imprevisibles consecuencias, los seis sujetos que no hicieron nada para ayudar a la víctima, ya estarían identificados.

La Fiscalía no cejará en profundizar la causa y ahora concentra también sus energías, y recursos, en la vivienda en que la menor habría sido vejada, ante presencia de una cuasi manada en actitud pasiva.

El reproche emergente no se sitúa solo en los dos detenidos, sino en el conjunto de amigos ebrios que no movió un dedo para imponer una cuota de cordura y desalentar las calamidades sexuales de "Negro" y "Pachino".

Aunque Rímini se aferra a una infranqueable veda verbal, su entorno deslizó que priorizó la pesadilla sexual de la menor, ya que las secuelas del ataque fueron devastadoras. /El Liberal

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