Reprocann: quiénes pueden cultivar cannabis en forma legal y cómo son los distintos tratamientos

Nacional 09 de febrero de 2022
Reprocann

Los caminos que recorre legalmente la planta del cannabis en el país se van diversificando. Desde la aprobación de la ley de Cannabis Medicinal en 2017, fueron apareciendo regulaciones que buscan tanto impulsar su producción industrial como garantizar el acceso a la planta o sus derivados a quienes lo necesiten con fines médicos o terapéuticos.

En este contexto, desde fines de 2020 un decreto (el 883/2020) permite obtener una autorización para cultivar o acceder al cultivo mediante un tercero, y amplía el universo de personas autorizadas para tenencia y transporte (el consumo en la vía pública sigue prohibido).

¿Qué implica esto? ¿Quiénes pueden hacer uso legal del cannabis? ¿Cómo se accede a este registro? ¿Qué patologías son las que pueden tratarse con derivados de esta planta?


Lo primero a resaltar es que las personas que pueden acceder a la planta o sus derivados deben tener una indicación médica.

Quienes cuenten con esa indicación pueden acceder a formulaciones magistrales elaboradas en farmacias autorizadas, o bien pueden inscribirse en el Registro Nacional del Programa de Cannabis (Reprocann), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, para obtener la autorización para un “cultivo controlado“.

El aceite de cannabis puede conseguirse en farmacias autorizadas que elaboren formulaciones magistrales. Foto Shutterstock.

Para obtener este permiso, también debe certificarse que se lo usa como “tratamiento medicinal, terapéutico o paliativo del dolor”, una novedad de la reglamentación de 2020 respecto a la Ley de Cannabis Medicinal, que solo contemplaba su uso para casos de epilepsia refractaria.

Lo que permite en concreto esta resolución, y que era reclamado por muchas ONG, es el cultivo de entre 1 y 9 plantas florecidas, y el transporte de entre 1 y 6 frascos de 30 milímetros o hasta 40 gramos de flores secas.


Una entrevista médica

Para certificar entonces que quienes cultivarán lo harán con fines medicinales o terapéuticos, el Reprocann consta de un registro de médicos inscriptos en el programa, quienes por medio de una consulta podrán indicar al paciente un tratamiento con esquema cannábico.

Ahora, ¿cómo se llega a la indicación de tratamiento?

"Mediante una consulta médica como cualquier otra", dice Martina Fernández Vargas, médica inscripta en el Reprocann.

Respecto a la modalidad de la entrevista, detalla: "El paciente se presenta, yo también me presento formalmente, y les cuento que es una consulta común y corriente, yo tengo que llenar mi registro médico con datos biométricos, pero todo lo que se diga allí de ninguna manera queda grabado o expuesto", relata.

En la entrevista, el médico indaga en los motivos del paciente para requerir un tratamiento cannábico.

"De acuerdo al motivo de consulta, yo armo diferentes esquemas terapéuticos que voy a dejar plasmado en uno de los dos documentos a subir a la plataforma", detalla la profesional.

"Uno es el consentimiento informado -continúa-, que es un documento con los datos sobre la consulta (tratamientos, riesgos, beneficios), y el otro documento es la declaración jurada que firma el médico y el paciente. Luego, el equipo de Reprocann del Ministerio de Salud revisa el caso, y ellos son los que dan una respuesta", explica.


Insomnio, dolores crónicos y otras afecciones

¿Cuáles suelen ser las causas por las cuales las personas se interesan por un tratamiento cannábico?

"Son muy variadas, siempre aparece una nueva historia en las consultas. Las más frecuentes son migrañas, cuadros de ansiedad, dolores crónicos, entre ellos los del nervio ciático, dolores lumbares o cervicales que muchas veces tienen que ver con la cantidad de horas que se pasa sentado. También he atendido pacientes con diabetes, asma, VIH, y otros con diversos tipos de cáncer", precisa.

Uno de los denominadores comunes por el que los pacientes requieren estas terapias, tiene que ver con los dolores crónicos. "La terapia del dolor convencional involucra medicamentos antiinflamatorios, como el diclofenac, aspirina, ibuprofeno, pero son muy pesados para el sistema digestivo y siempre mantienen un nivel de anticoagulación en sangre", explica.

"El cannabis es antiinflamatorio pero no tiene estos efectos adversos, y en contraposición, no hay riesgo de sobredosificación notificada aún, es decir que también permite que el paciente pueda ir moderando la cantidad que está tomando sin el riesgo de sobredosificarse como sí puede pasar con el ibuprofeno", asegura.

Justamente esas dos propiedades (la de no tener efectos adversos ni riesgo de sobredosificación) fueron las que llevaron a Julián Paredes a buscar en este tipo de terapias un alivio para su migraña.

"Tomé mucho tiempo medicación tradicional, pero me daba cuenta que si bien evitaba los síntomas, me pegaba por el lado gastrointestinal", recuerda.

"Cuando leí una nota del Reprocann se me encendió la lamparita. Hice una búsqueda y me encontré con cientos de estudios con indicios de que el tratamiento con cannabis para los síntomas de migraña podía ser efectivo", cuenta.

"Ahi empecé a averiguar médicos que estén inscriptos en el Reprocann y terminé con una médica muy piola que me orientó. Ahora me trato mayormente con aceite y también con tratamiento inhalado?", continúa.

El hecho de tener que tratarse de manera preventiva (si por ejemplo se expone al sol, sabe que lo dolerá la cabeza), hace del cannabis una manera efectiva de prevenir sus ataques. "Yo ya sé que si me voy un día al Tigre me va a pasar, en esos casos tomaba ibuprofeno desde antes, pero hacerlo todos los días me hacía muy mal al estómago", relata.

migraña es una de las afecciones por la que los pacientes prueban los derivados del cannabis. Foto Shutterstock.

"Ahora, la forma preventiva son unas gotas de aceite que se aplican abajo de la lengua, y funciona sin ningún tipo de efecto psicoactivo porque consumo aceite CBD que no tiene THC, podés hacer cualquier actividad, trabajar, manejar", comenta.

El insomnio y el estrés, otros grandes males de esta época, también pueden tener indicación de tratamiento cannábico según Fernández Vargas, en contraposición a drogas que se utilizan sin supervisión.

"Otra cuestión que estoy observando en las consultas es el tema del insomnio: la cantidad de gente que se automedica y que toma por ejemplo clonazepam para dormir, y muchas veces me sorprende cómo lo consiguen incluso hasta sin receta médica, y ahí está otra vez todo el riesgo de la sobredosis", plantea.

Al tener propiedades desinflamatorias, la planta del cannabis ayuda a sobrellevar dolores crónicos. Foto Shutterstock.


El cultivador solidario

¿Qué pasa si alguien tiene prescripto el tratamiento pero no cultiva?

Acá aparece la figura del cultivador solidario, que solo tiene derecho de tenencia, y cultiva para otros.

"Uno cuando ingresa a la página del Reprocann tiene 4 roles que puede desempeñar dentro de la plataforma: uno es el de los cultivadores, que son personas que cultivan pero no se tratan con cannabis, sino que tienen el cultivo de una persona que sí lo necesita y no lo puede hacer por diferentes cuestiones, como falta de espacio", explica la médica.

"Quienes entonces no cultiven pueden acceder al cannabis por medio de un cultivador solidario, y por eso tienen derecho a transportar: van al domicilio de su cultivador solidario, buscan su medicina, que no está en venta: se hace la cosecha solidariamente y se lo brinda al paciente", detalla Fernández Vargas.

También existe la posibilidad de que sea una ONG la autorizada para cultivar, aunque no es un trámite sencillo: "Por lo que me he enterado solo hay o dos que lo lograron hacer, pero no es tan accesible para todas las ONG, hay una serie de pasos a seguir".

Vicente Benítez sufre de artritris reumatoidea. Tratarse con cannabis representó un antes y un después en su vida. Foto Lucia Merle.


Un caso de lucha y resiliencia

Vicente Benítez tiene 44 años, y hace 18 que comenzó a sufrir los efectos de una enfermedad crónica autoinmune: la artritis reumatoidea, que afecta el revestimiento de las articulaciones y causa una dolorosa hinchazón, que puede finalmente causar la erosión ósea y llegar a ser invalidante.

Luego de muchos años de tratamientos y operaciones -en los que vio a diversos médicos que cambiaban su medicación- y en los que incluso tuvo que recurrir a reiteradas cirugías, encontró en el cannabis un alivio que según sus propias palabras lo hizo “resurgir de las cenizas”.

Su calvario comenzó en 2004, momento en el que fue al traumatólogo por un fuerte dolor en el tobillo. Luego de diversos estudios y placas, un médico sin mucho tacto le informó que tenía una enfermedad “que no tiene cura”. La noticia devastó a la familia, y comenzó para Vicente un largo camino en el que el sufrimiento se volvió omnipresente, y en el cual no encontraba alivio para su dolor.

“Recurrí a muchos centros y diferentes médicos que me daban remedios, otros los cambiaban, y yo estaba devastado, ya que lo único que hacían los medicamentos era que cada día decayera más a nivel anímico, mientras la enfermedad avanzaba”, recuerda.

Y agrega: “Los antiinflamatorios me destrozaban el hígado y el estómago, los corticoides me descalcificaban, me sacaban forúnculos más que granos, tuve infecciones en los codos, en la rodilla, me operaron y después de la cirugía mis rodillas se complicaron más todavía, hasta no poder caminar y tener que movilizarme en muletas”, rememora.

Vicente se inscribió en el Reprocann y consiguió la autorización para el autocultivo. Foto Lucía Merle.

En paralelo, su economía también empezó a verse afectada: “Ya en 2008 perdí mis trabajos, empezaron a decirme que necesitaba un descanso, y así a buscar la vuelta para que renuncie o me terminaban despidiendo. Todo iba empeorando”, se lamenta.

Era un momento en el que sintió que realmente tocaba fondo. “Hacía de todo para mejorar pero la enfermedad avanzaba, ya me costaba mucho movilizarme en muletas, mis rodillas no daban más, y después de estar dos años postrado en una cama, me tuve que sentar en una silla de ruedas”, relata.

Luego de pelear para que le practicaran una cirugía de reemplazo total de rodilla, vino una de reemplazo de cadera, así como otras tantas operaciones. “Tengo cirugías por todas partes: de codo, de gemelos, de columna, y los medicamentos que me daban como antiinflamatorios, corticoides, ansiolíticos, antidepresivos, ácido fólico, hierro, no llegaron a mejorar mi situación”, plantea.

Tres momentos: Vicente Benítez antes de su enfermedad, en su peor momento y ahora, que se trata con cannabis. (Foto Gentileza)


Los efectos del cannabis

En ese camino de dolor y desamparo, probó los más diversos métodos, hasta que por consejo de amigos, llegó al cannabis.

“Hoy estoy deformado por la enfermedad, mis tobillos, mis codos, mis hombros. En el medio recurrí hasta a tomarme mi orina de la mañana, tomé medicamentos alternativos, preparados, ungüentos para frotar por la zona. En 2015 empecé a leer sobre el cannabis, ya que mis amigos me sugerían que probara”, haciendo alusión al momento que representó un antes y un después en su vida.

“Comencé a experimentar mejorías al instante, al principio podía dormir un poquito más y no sentir dolores, ahí noté que los medicamentos no me relajaban, no me calmaban, y encontré que el cannabis me dejaba dormir de corrido, cosa que no me pasaba desde hacía años, ya que me despertaba a cada rato”, describe.

Luego probó el aceite de cannabis, que mejoró su día a día tanto en lo que respecta al apetito, el descanso, su ánimo, y, claro, en la mitigación del dolor.

Desde que se trata con aceite de cannabis volvió a descansar, recuperó músculo, movilidad y mejoró su ánimo. Foto Lucía Merle.

“En ese momento mis humores se estaban apagando, era piel y hueso, y con el cannabis medicinal empecé a ver resultados en mi cuerpo, y resurgí de las cenizas: comencé a adquirir músculo en el abdomen, recuperé movilidad, estoy más relajado, me tomo todo con más calma, ya no me tomo tan a pecho las malas noticias”, destaca.

“Hoy no consumo ningún medicamento de laboratorio: sólo recurro al aceite medicinal de cannabis y de vez en cuando fumo en pipa, de las plantas que cultiva para mí un amigo inscripto en el Reprocann”, cuenta Vicente y se entusiasma con que otras personas que sufren dolor puedan tomar su historia de vida como referencia en la búsqueda de alternativas para lograr una vida más plena. /Clarín

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