


Sostenibilidad hídrica en la minería latinoamericana: El giro estratégico hacia el tratamiento y recuperación de efluentes
Minería04/02/2026
la competitividad operativa. Un sistema de tratamiento bien diseñado no solo reduce los riesgos ambientales, sino que refuerza la licencia social en territorios complejos, mejora la resiliencia frente a la variabilidad climática y permite la recuperación de metales y sales valiosas desde corrientes que antes se descartaban como residuo.
Este cambio de paradigma se alinea con el enfoque global de Water Stewardship (custodia del agua), que promueve un uso hídrico socialmente equitativo, ambientalmente sostenible y económicamente beneficioso. En una región que alberga gran parte de las reservas mundiales de cobre y litio, la gobernanza del agua y la colaboración técnica se han vuelto factores críticos para la continuidad del negocio.
El auge del litio y el cobre: Eficiencia en ecosistemas sensibles
Para la industria del litio en el Triángulo del Litio (Argentina, Chile y Bolivia), así como para la gran minería del cobre en la franja andina, el manejo de efluentes es el reto técnico más relevante de la década.
En los proyectos de Extracción Directa de Litio (DLE) y en las plantas de procesamiento de metales base, la recuperación de agua de proceso es vital. El tratamiento de las corrientes de retorno y el manejo de las salmueras residuales permiten a las operadoras minimizar la captación de agua fresca y maximizar la recirculación. Aquí, la tecnología no solo "limpia", sino que garantiza que la química de las soluciones sea compatible con los estándares ambientales y operativos más exigentes del mercado global.
De "tratar para cumplir" a "tratar para recircular"
Los efluentes y corrientes asociadas (purgas, drenajes, retornos de relaves) transportan metales disueltos y sólidos que, sin control, elevan el riesgo operacional. El salto más relevante que está dando la industria en la región es pasar de una lógica lineal (captación → uso → descarga) a una de economía circular.
Bajo este enfoque, el tratamiento de aguas —sustentado en una elección estratégica de productos químicos— se convierte en el corazón de la operación. Esto no solo garantiza una captación mínima de agua fresca, sino que, en escenarios de aguas influenciadas por la minería (MIW), habilita la recuperación económica de metales mediante rutas tecnológicas avanzadas
¿Qué se está usando en la región?
No existe una solución única; el éxito depende de la combinación de tecnologías adaptadas a la mineralogía de cada yacimiento.
- Separación sólido-líquido de alto desempeño: Es la base de cualquier estrategia de recirculación. Tanto en el litio como en el cobre, eliminar impurezas es un paso crítico. En este punto, el uso de floculantes de alta eficiencia es fundamental para acelerar la sedimentación, permitiendo recuperar agua de calidad en tiempos récord y optimizando el manejo de relaves.
- Intercambio iónico y membranas selectivas: Para "pulir" el agua y recuperar componentes, se observa un mayor despliegue de intercambio iónico metal-específico. Estas tecnologías permiten separar selectivamente metales (como magnesio o calcio en salmueras) y reducir cargas iónicas difíciles de tratar solo con métodos tradicionales.
- Extracción por solventes (SX): Esta técnica, pilar de la hidrometalurgia regional, se sigue perfeccionando para la separación y purificación de metales en diversas cadenas de valor, permitiendo transformar pasivos potenciales en productos comercializables.
Soporte regional: El rol de los proveedores estratégicos
La transición hacia modelos más sostenibles se acelera cuando las operaciones cuentan con apoyo técnico y disponibilidad regional de insumos. En un mercado tan dinámico como el latinoamericano, la logística y el conocimiento del terreno son diferenciadores clave.
Empresas con presencia consolidada en la región, como Grupo Mathiesen, se han posicionado como aliados estratégicos. Su portafolio especializado, entre otros, en productos químicos y soluciones para el tratamiento de relaves y agua de procesos permite a las compañías mineras integrar la mirada del proceso metalúrgico con el desempeño ambiental. Este enfoque integral asegura que la transición hacia una minería "verde" sea técnica y económicamente viable, independientemente de la ubicación geográfica de la faena.
Conclusión
La sostenibilidad minera en Latinoamérica se define por la gestión del recurso hídrico. Entender el tratamiento de efluentes como un sistema integral de recuperación de valor permite a las empresas cumplir con estándares internacionales (como el Global Industry Standard on Tailings Management) mientras optimizan su eficiencia hídrica. El futuro de la industria depende de esta capacidad de transformar los desafíos ambientales en oportunidades de excelencia operativa y armonía con el entorno regional.






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