Ropa usada y ferias americanas: "Salta y Jujuy son provincias neurálgicas", alertó un empresario textil

Sociedad04/02/2026
ferias

El crecimiento de las ferias americanas y el ingreso de ropa usada y mercadería de contrabando volvieron a quedar en el centro del debate tras las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre los precios de la indumentaria en Argentina. En ese contexto, empresarios del sector textil alertaron por el fuerte impacto que esta situación tiene en provincias fronterizas como Jujuy y Salta, donde el ingreso ilegal de productos afecta directamente al empleo y a la producción local.

En diálogo con el portal TodoJujuy, el empresario textil Marcelo Fernández fue contundente al describir el escenario actual y advirtió que el problema no se limita a la venta de ropa, sino que compromete a toda la cadena productiva.

“Salta y Jujuy son provinicias neurálgica para el contrabando”, aseguró Fernández y remarcó el rol clave que tienen las provincias del norte en el ingreso de mercadería ilegal. "Muchas de las cosas que entran en contrabando al país lo hacen por las fronteras de Jujuy o de Salta”, afirmó.

Según explicó, esta situación no es nueva, pero se agravó en los últimos años. “Hemos tenido una competencia desleal muy fuerte que nadie ha controlado, y esto viene desde hace mucho tiempo”, sostuvo, al señalar que el ingreso de productos sin impuestos genera una distorsión imposible de sostener para la industria nacional.

Ferias americanas y ropa usada: un problema que crece

El empresario advirtió que el auge de las ferias americanas y de la ropa usada tiene consecuencias profundas en el entramado productivo. “No se trata solo de indumentaria. Si no se confecciona ropa, no se venden cierres, botones, hilos; se cae toda la cadena productiva”, explicó.

En ese sentido, alertó que la falta de controles en frontera termina beneficiando a un circuito informal que compite en condiciones desiguales. “El contrabando sin pagar impuestos me ha obligado muchas veces a vender perdiendo rentabilidad para poder competir”, aseguró.

“Estamos condenando puestos de trabajo”, explicó y poniendo el foco en el impacto social de esta situación y advirtió sobre la pérdida de empleo. “Estamos condenando a unas 300.000 familias a perder sus puestos de trabajo”, afirmó, al remarcar que no existe una reubicación inmediata para quienes quedan fuera del sector.

Además, señaló que el daño no se limita a los trabajadores textiles. “No solo se pierden empleos, también se pierden consumidores. Si la gente se queda sin trabajo, restringe el consumo y eso afecta a toda la economía”, explicó el empresario.

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