No son las moscas "que muerden": ¿Qué es lo que realmente debe preocupar a los salteños?

Tras el alerta en Buenos Aires sobre la presencia de “moscas negras” que pican y quepodrían generar infecciones, surgieron dudas sobre si estos insectos representan un riesgo sanitario en Salta. En diálogo con InformateSalta, el ecólogo Enrique Derlindati llevó tranquilidad y explicó que se trata de especies que ya están presentes en la provincia y no implican una situación de alarma.


"Los flebótomos son bastante comunes en los ríos de la provincia y algunos géneros son los que transmiten la leishmaniasis”


Al referirse a la publicación que circuló en el AMBA, Derlindati aclaró que allí se mezclan dos insectos distintos. “En la noticia muestran dos tipos. La que aparece primero sí es una mosca en sí y después nombran jejenes, que no son moscas, son flebótomos. Son dos cosas distintas”, explicó.

Según indicó, ambos están presentes en Salta desde hace años. “Los flebótomos son bastante comunes en los ríos de la provincia, sobre todo hacia el norte, en zonas como Orán y Tartagal, y algunos géneros son los que transmiten la leishmaniasis”, señaló.


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En cuanto a la llamada “mosca negra”, el especialista sostuvo que lo que se describe se asemeja más a los tábanos. “Tienen un aparato que no es succionador, es como un sacabocado. Te hacen un agujero en la piel, brota sangre y lo que hacen es sorber esa sangre”, explicó. También detalló que son frecuentes en zonas como Vaqueros, Lesser, La Caldera y San Lorenzo, y que su picadura “es muy dolorosa, uno se da cuenta enseguida”.


"Te hacen un agujero en la piel, brota sangre y lo que hacen es sorber esa sangre”


Derlindati remarcó que, si bien el aumento de las temperaturas favorece la expansión de algunas especies hacia el sur, en Salta estas ya forman parte del ecosistema. “Entiendo la preocupación desde Buenos Aires, como pasó con el mosquito del dengue, pero acá están hace años y no hay nada que nos alarme”, afirmó.


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El ecólogo advirtió que el foco de preocupación debería estar en otro lado. “Es más preocupante la fragmentación de hábitats y la pérdida de ecosistemas. Eso puede generar situaciones de riesgo con enfermedades como el hantavirus”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que el avance urbano sobre zonas de bosque acerca a los roedores a las personas. “Al haber menos diversidad dentro del bosque, es más probable toparse con un roedor infectado y que entre en contacto con el humano”, concluyó.