AMIA: A 25 años del peor ataque antijudío desde el Holocausto

Nacional 18 de julio de 2019
Es difícil entender que 25 años después de la brutalidad del ataque terrorista que dejó 85 víctimas fatales y centenares de heridos, no tengamos justicia. Terrorismo y política.
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El 25 aniversario del atentado terrorista contra la sede de la AMIA y la proximidad de la elección presidencial son dos muy buenas razones para evaluar en dónde nos encontramos y hacia donde nos dirigimos como sociedad en la lucha contra el terrorismo internacional.

Desde hace varios años el aniversario de la voladura de la AMIA es solo una fecha en el calendario político argentino. La falta de justicia, la manipulación de la causa y los pobres avances en la investigación hicieron que cada vez sea menos la gente que se acerca a la calle Pasteur. Los jóvenes de 25 años desconocen en absoluto lo ocurrido aquel 18 de julio de 1992 y sus terribles consecuencias. Solo algunos tienen noción de lo que pasó aquel día pero están confundidos con las noticias y avatares de los juicios AMIA I y AMIA II, el proceso a Telleldín, la causa por el memorándum y las denuncias del titular de la Unidad Especial de Investigación del atentado contra la AMIA, entre otras.

La bomba desnudó no solo la incapacidad de los tres poderes del Estado argentino para actuar contra el terrorismo sino que puso en evidencia la corrupción y falta de escrúpulos de los funcionarios encargados de la investigación en diversos gobiernos. Así quedó claramente demostrado en los fundamentos del juicio que se conocieron este febrero.


La dirigencia comunitaria desde 1994 hasta la fecha tampoco (salvo en escasa ocasión) estuvo a la altura de las circunstancias. Cometieron errores graseros que terminaron con las recientes escandalosas presidencias de los líderes de DAIA y AMIA. Entre los errores de los líderes comunitarios podemos enumerar el haberse apropiado del acto del 18 de julio. Sin embargo, proclamaban que la bomba fue contra la Argentina. Entonces debieron dejar que sea el Estado argentino y su presidente quien organice y encabece cada recordación. Al contrario, los judíos son quienes organizan el acto central e invitan al resto de los ciudadanos argentinos a acompañarlos. Finalmente, lo más grave, invitaban a los presidentes de todos los argentinos a que asistan al acto. La mayoría de ellos ni siquiera concurren por “motivo de agenda”.

Es paradójico que en los aniversarios de la voladura de la embajada de Israel son los máximos funcionarios nacionales (Vicepresidente y Ministros) quienes encabezan dichos actos mientras que en los aniversarios por el atentado a la AMIA no hablan desde hace dos décadas ningún alto representante. ¿Cuáles son las motivaciones que llevan al PEN a discriminar entre los dos atentados terroristas? ¿Son más importantes los muertos de la embajada de Israel que los de la AMIA? ¿Cuáles son las justificaciones que reciben los dirigentes judíos por las que no hablan y solo asisten algunos líderes nacionales? Otros tres ejemplos de mala conducción comunitaria. Primero la dirigencia judía apoyó el Memorándum de Entendimiento con Irán y después lo rechazó y en el mismo sentido observamos a los líderes deambular con respecto al proyecto del juicio en ausencia.

No podemos dejar de mencionar que las víctimas del atentado, los sobrevivientes y sus familiares fueron usados y maltratados por la soberbia y falta de sensibilidad de nuestros dirigentes. Finalmente destacar tres iniciativas:1. Tomar decisiones contra el terrorismo internacional sin fines oportunistas-electoralistas y ligadas a coyunturas geopolíticas de las grandes potencias 2. Interpelar a los candidatos a presidentes con respecto a su visión con respecto a este fenómeno, su sponsoreo y, a partir de ahí 3. Elaborar una política de Estado para detenerlo.

Por Agustín Romero es Doctor en Ciencia Política. Profesor universitario y asesor en temas internacionales - para Clarin

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