


Hoy 30 de octubre de 2013, a 30 años de las elecciones que significaron el ingreso a la vida y la paz, tres décadas de ese hecho que significó el fin de la dictadura más sangrienta de nuestra historia y el comienzo del largo aprendizaje en base al respeto a la ley, a las instituciones. Aquel 30 de octubre de 1983 marcó el comienzo de la ininterrumpida etapa democrática, una etapa que tuvo como gestor a miles y miles de argentinos, guiados por el rezo laico del preámbulo que nos recitaba en cada acto, en cada encuentro Raúl Alfonsín, con el significado de demostrar que el camino de la recuperación estaba dado por empezar a cumplir con nuestra Constitución y sus fines y objetivos establecidos para nuestra Nación.
Tengo exactamente la edad de la Democracia, 30 años, y pienso en todo lo que paso y en lo que como jóvenes tenemos por hacer para seguir consolidando este sistema perfectible.
Raúl Alfonsín dejo un legado inconmensurable que se visualizo en su trabajo constate de buscar el esfuerzo conjunto de las diferentes fuerzas políticas para defender ese sistema de vida democrático y además no solo convocando a los diferentes sectores políticos y sociales a ocupar puestos ejecutivos durante su administración, sino también impulsando la búsqueda de los consensos como por ejemplo con la creación del Consejo para la Consolidación de la Democracia, el cual fue un ámbito de debate plural, y a la vez, en función de los intereses de la República a largo plazo, rescató y privilegió el papel central de los partidos políticos, que es la forma en la que siempre concibió la democracia.
Raul junto al pueblo hace 30 años nos abría las puertas de la Democracia política y fue la bisagra, llegaron los 90 y la depredación neoliberal, el gobierno del FMI, la teoría del derrame, etc…. Llego la precion de los medios como mensajeros de los monopolios y asi se le hablaba al argentino medio, a Doña Rosa a quien se le decía que para agrandar la Nación en realidad había que achicar el Estado, privatizar los ferrocarriles, lo mismo con los teléfonos, es decir, desprenderse de todas aquellas cosas que eran inútiles. Entonces, íbamos a vivir mucho mejor” y así se logro un consenso hegemónico donde el interés económico y político de una minoría se impuso por consenso al interés concreto de la mayoría. De hecho, las “Doñas Rosas” votaron ese esquema, aunque luego les congelaron la jubilación, sus hijos se quedaron sin trabajo y sus nietos fueron completamente excluidos del sistema productivo, social, económico y cultural de la Argentina de esos años
Y vendimos todo, regalamos todo…y estallo el país, y ya los medios no eran los voceros de corporaciones sino que se convirtieron en parte de ellas, esto paso en Argentina como en América latina (Globo de Brasil, Televisa de México, Cisneros de Venezuela; Clarín de Argentina)
Pero nos levantamos y no solo eso seguimos caminando, y tuvimos un presidente que nos devolvió la esperanza en la política como Nestor Kirchner y seguimos llevando la bandera y el mensaje de que esta Democracia se ha convertido en una Democracia Social con la que se come, se cura y se educa.
Es ese el camino que nos dejo Raúl Alfonsin, y que interpreto Nestor a nivel nacional y Juan Manuel Urtubey en nuestra Salta, las grandes fracturas y conflictos que por años vivo nuestro país le impedían constituirse en “una sola Nación” y por ello luego de décadas de desencuentros, la convocatoria al trabajo conjunto de peronistas, socialistas, radicales, desarrollistas, democristianos y todas las fuerzas políticas que enarbolaron la Constitución como estandarte fue el principal trabajo que encaró Raul y que otros continuaron.
A 30 años de esta nueva Democracia somos conscientes de los desafíos y las deudas pendientes, y es y será nuestro compromiso luchar por la solidaridad, la libertad, la integración, la modernización, la educación pública y el crecimiento como ejes claves, porque eso aprendimos de Raúl Alfonsín los que somos hijos de la democracia recuperada, pero también creemos necesario no solo plantear la discusión sobre cuestiones centrales que no admiten postergación, sino buscar además la solución en base a la pluralidad y fomentando la cultura del encuentro, donde el diálogo posibilite lograr los acuerdos básicos para el bien común de las próximas generaciones.
Hoy avanzamos ya hacia una democracia social consolidada como sistema político pudimos nuevamente tener los juicios de la memoria la verdad y la justicia asignación universal, matrimonio igualitario, identidad de genero, estatización de las Jubilaciones, recuperación de YPF, voto joven, ley de medios…
Por eso hoy, en este 30 de octubre, a 30 años de aquella entrada a la vida debemos tener presente que no podemos reconocer victorias ni descansos en una Nación donde quede un hermano excluido y por eso nuestro renovado compromiso de seguir escribiendo las paginas de esta nueva democracia, porque en nuestra mente y corazón están esas palabras que Raúl Alfonsín dijo hace 30 años “Tenemos una meta: la vida, la justicia y la libertad para todos los que habitan este suelo. Tenemos un método: la democracia para la Argentina. Tenemos un combate: vencer a quienes desde adentro o desde afuera quieren impedir esa democracia. Tenemos una tarea: gobernar para todos los argentinos sacando al país de la crisis que nos agobia. Con el esfuerzo de todos, en unión y libertad, que así sea.” Y así será
Renovamos nuestro compromiso con la democracia porque aun seguimos creyendo, soñando y luchando por un mundo más justo.
Es nuestra tarea demostrar que aprendimos lo que nos enseñó, que no es lo mismo invitar que incluir, gritar que hacerse oír ni discutir que consensuar; que como dirigentes somos capaces de dotar a nuestra sociedad de los instrumentos para hacer realidad ese sueño de Alfonsín que ya pertenece a la Argentina toda: que con la democracia se coma, que con la democracia se cure y que con la democracia se eduque.
Creemos que es posible lograr ese país que soñamos y merecemos. Aquel en donde a ningún hermano le falte alimento, salud ni educación. Donde cada ciudadano pueda acceder al trabajo que le permita desarrollarse dignamente, donde reine la justicia social y el acceso igualitario a las oportunidades.
Fuente: Columna de opinión





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