El Gobierno empuja un nuevo protocolo para que haya clases tres veces por semana en las escuelas

Educación 31 de enero de 2021
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Tras explicitar que priorizará el regreso de las clases presenciales en el DNU con el que extendió el distanciamiento social preventivo y obligatorio (DISPO) hasta el 28 de febrero, el Gobierno empuja un nuevo protocolo para regular el retorno a las aulas y normativas comunes en todas las jurisdicciones.

Luego de la ofensiva opositora para el regreso de la presencialidad, el Ejecutivo busca retomar el control de la agenda educativa.

Dentro de 12 días, el Consejo Federal de Educación, que reúne a los ministros del área de todo el país, mantendrá el primer encuentro presencial desde la irrupción de la pandemia de Coronavirus, hace casi un año.

El ministro de Educación Nicolás Trotta, que en los próximos días terminará su gira por todo el país para escuchar los planes de los gobernadores de los 24 distritos, avanza en el borrador de un protocolo “nacional” para fijar esquemas de control y de flexibilización. Esta semana se reunirá con Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gobierno de la Ciudad, el primer distrito que tiene previsto re-implementar la presencialidad.

Hasta el momento las 24 jurisdicciones se rigen con el protocolo que el Consejo Federal elaboró en julio pasado y con el “semáforo” que instrumentó en octubre. Cuando se fijó la primera resolución (364/2020), la OMS consideraba las clases presenciales como uno principales vectores de contagio.

Con ese enfoque, se aprobó un protocolo excesivamente restrictivo, que ahora Trotta pretende mejorar.

En el Gobierno pretenden impulsar clases tres veces por semana. “No es una revinculación, sino el regreso indispensable de las clases”, afirman. De todos modos pretenden restringir o regular el trabajo de los docentes que enseñan en más de una escuela; muchas de los cuales están alejados geográficamente entre sí.

Otro de los temas que tratará el Consejo Federal será cómo unificar los contenidos educativos de 2020 y 2021 para evitar un desfasaje más profundo en 2022. En el Palacio Pizzurno insisten en que la puesta en marcha de las clases presenciales empezó a orquestarse en noviembre con el documento A las aulas.

El escenario cambió. Por ese entonces, en el Gobierno -esperanzados con lo que vieron en Europa- imaginaban un verano con muchísimos menos casos de Covid-19. Tras el alza de contagios a principios de enero, en el Gobierno no ven con tan malos ojos el promedio actual cercano a los 9 mil contagios informados por día.

“Estamos construyendo un proceso que permita afianzar la presencialidad como regla. Todo el sistema educativo comprometido en la recuperación de la presencialidad, que no es una respuesta mágica pero es un elemento insustituible. No hay margen para la hipocresía. La situación era muy compleja antes de la pandemia”, sostuvo Trotta ante la consulta del diario Clarín.

La alusión parece dirigida a los dirigentes de Juntos por el Cambio que se encolumnaron detrás de la demanda del regreso de la presencialidad.

En el Ejecutivo sostienen que es falso decir que la Argentina renunció a la presencialidad en 2020 a pesar de que las clases se interrumpieron el 15 de marzo, antes de que se declarara la cuarentena. Solo volvieron a cuentagotas con experiencias pilotos en algunas jurisdicciones hacia el final del ciclo lectivo. Apuntan que países de la región como Bolivia, Paraguay y México sí tomaron la decisión de interrumpir las clases presenciales de manera permanente.

En el Ejecutivo recuerdan que fue un gobernador opositor, el jujeño Gerardo Morales, el primero en suspender las clases presenciales.

También rechazan que la opinión pública haya premiado a la oposición por empujar el reclamo del retorno a las aulas. Las encuestas que consumen en el Gabinete dan cuenta de que la política educativa también está atravesada por la grieta: es aprobada o rechazada según la afinidad o el rechazo de los encuestados por el Gobierno.

En el Gobierno señalan que si hay un alza de contagios significativa se suspenderán otras actividades, pero se intentará sostener con todos los medios las clases presenciales. Preocupa el millón de alumnos que, según los números oficiales, perdieron contacto con las escuelas.

En el Ejecutivo no ven una experiencia de otro país que pueda servir como ejemplo para la Argentina. El ministro de Educación francés, Jean Castex, que habla castellano, le contó a Trotta la experiencia en su país.

El ex legislador porteño y rector de la Umet no cree que las mejoras edilicias puedan ayudar a generar condiciones más aptas para el distanciamiento. No obstante y aunque es una obligación de cada distrito, el Gobierno gira hasta $50 mil de manera directa a escuelas para que compren elementos de limpieza. Llevan transferidos, además, $2.300 millones para garantizar el acceso al agua en algunas escuelas.

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