



El Gobierno ya corre una carrera contra el tiempo. Si no consigue los dólares necesarios para reforzar las reservas del Banco Central vía crédito del FMI, el programa monetario podría entrar en dificultades.
En la última semana la entidad monetaria culminó con un saldo negativo entre compras y ventas, en el Mercado Único de Cambios (MULC), de US$ 730 millones y las reservas brutas informadas cayeron US$ 707 millones hasta US$ 26.626 millones, el menor monto desde julio de 2024.
Pero, lo más preocupante son las reservas netas, es decir las que realmente están disponibles para que opere el Central. Cuando llegó el gobierno de Javier Milei al poder, eran negativas por US$ 11.500 millones. Catorce meses después, luego de compras en el MULC por US$ 24.170 millones, estaban al 18 de marzo en US$ 10.300 millones negativas, según el informe de Quantum Finanzas.
Esta realidad fue ratificada por el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, en una presentación ante banqueros internacionales en Suiza. Según destacó allí, de los US$ 25.000 millones que el BCRA compró en el MULC esta gestión, retuvo como reservas netas solo US$ 7.000 millones. La diferencia, sostuvo el funcionario, son pagos a organismos internacionales y "otros" que no especifica.
Un informe de Fundación Capital plantea que la diferencia se debe a los pagos a organismos internacionales, a pagos a bonistas privados, a la disminución en el efectivo mínimo (relacionado con el goteo de los depósitos) y las intervenciones directas para sostener la brecha cambiaria.
"Así, los dólares que le cuestan conseguir al Banco Central, se le escurren por varias vías. En este sentido, en los últimos tres meses el BCRA habría intervenido por unos u$s 2.000 millones en los mercados financieros para mantener la brecha acotada, de acuerdo con estimaciones propias. Esta mayor intervención es una señal de atención, en un marco de una economía encepada y sin reservas netas, por lo que es clave avanzar en maximizar la búsqueda de dólares", aclara.
Una parte de las intervenciones tienen que ver con frenar el avance del precio del dólar provocados por el desarme de las posiciones de inversores internacionales en los mercados emergentes, que a nivel local implica la salida de las operaciones de carry trade, luego de los cimbronazos provocados por la guerra comercial en ciernes entre Estados Unidos y el resto de las potencias económicas y por las especulaciones sobre una posible devaluación resultantes de las negociaciones del FMI.
Para dimensionar la problemática hay que computar un blanqueo amplio e histórico que sumó depósitos por unos u$s 15.000 millones entre septiembre y octubre, producto del blanqueo de u$s 22.000 millones que pasaron por las cuentas CERA y AlyCs. Sin embargo, luego de un goteo diario, según ese informe de Fundación Capital, se produjo una caída de los depósitos en moneda extranjera de más de u$s 4.200 millones.
La buena noticia es esos dólares fueron en parte a atender las necesidades de crédito en dólares, por alrededor de US$ 2000 millones, pero que cubren una pequeña parte de las necesidades de dólares del gobierno.
Otro elemento central es el de la cuenta externa. El superávit comercial es uno de los pilares, junto al superávit fiscal, del programa económico. La Argentina debe generar dólares para sostener tanto la dinámica económica, como las cuentas públicas.
Y si bien es cierto, que las exportaciones siguen siendo mayores a las importaciones, en los últimos meses comenzó a achicarse la brecha.
Según el último informe de Indec, con datos a febrero de 2025, Argentina tuvo un superávit comercial de US$ 227 millones, un 20% de lo que fue en febrero de 2024 cuando fue de US$ 1.409 millones, producto de fuerte suba en las importaciones del 42,3% contra un crecimiento de exportaciones del 10,1% interanual).
La perspectiva, en este sentido, no es alentadora. Para la consultora ABECEB, se prevé una fuerte reducción de ese superávit. "El rebote de la actividad económica más veloz al esperado, así como el precio con un nivel apreciado (más allá de la depreciación real en el margen por la dinámica del dólar y el real brasileño), y la eliminación de trabas comerciales y del impuesto PAIS están permitiendo el rápido incremento de las importaciones luego de dos años deprimidas", señala, lo que podría implicar un escenario deficitario en un plazo no muy largo.







