Por una condena "discriminatoria", pasó casi 15 años presa

Justicia21/11/2023InformateSaltaInformateSalta
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Homicidio, condenas, niños creciendo sin su madre y enfermedades, así trascurrieron los casi 15 años que Sandra Chaves y su padre Marcos Gilberto Chaves, pasaron presos por un crimen que tuvo mas supuestos que certezas. 

19 de agosto de 1995, fue la fecha en que José Antonio González, fue asesinado tras impactarle dos disparos, en el lugar se encontraba su mujer Sandra Chaves y sus hijos, una niña de 9 y un pequeño de 8 años. 

Si bien en un primer momento los investigadores apuntaron a la hipótesis de intento de robo de documentación y se mencionaba que un desconocido había ingresado a la vivienda, en 2001 la Cámara Tercera en lo Criminal de Salta, conformada por Alberto Fleming, Susana Sálico de Martínez y Antonio Morosini, condenó a prisión perpetua a Marcos Chaves como autor de homicidio calificado por el vinculo y a Sandra como participe necesaria del mismo delito. 


Un decreto dejó en libertad a los Cháves

Para justificar la decisión los jueces se basaron en indicios , como una posible crisis que atravesaba la pareja y las diferencias que existían entre el fallecido y el padre de su mujer, todo esto en el marco de un reconocimiento por parte de la justicia sobre la falta de pruebas directas para justificar la condena

Los hijos de la pareja declararon por el hecho, pero sus testimonios no fueron tenidos en cuenta como pruebas por la Cámara Tercera en lo Criminal ya que consideraron que “los niños viven en un mundo de fantasías”. 

El pequeño de 8 años, había asegurado haber visto a un extraño en su casa luego del crimen “esa noche él volvió tarde. Luego entró un hombre y lo amenazó. Yo me fui a la habitación de mis hijos” dijo Sandra a El Tribuno, agregando que desde la habitación escucharon un tiro y tomaron la determinación de refugiarse en el hogar de unos vecinos. 

Ambos niños, dijeron ver a su madre llorando, mientras que el niño agregó haber escuchado golpes antes de ver a su madre llorando, también acotaron que su madre llamó a su padre dos veces y al no recibir respuesta se refugiaron en los vecinos. 


Se recupera la mujer presa que donó un riñón

A esto el pequeño dijo ver a un hombre alto y falco en la habitación de sus padres, específicamente al lado de la cómoda.  

Sobre el padre de Sandra, tampoco se pudo probar por parte de la justicia que se encontraba esa noche en la vivienda, lo consideraron como una fuerte posibilidad ya que los perros de la pareja no reaccionaron ante un extraño, pero se dejo de lado el testimonio de la madre de Sandra quien dijo que su esposo se encontraba en su vivienda conyugal al momento del hecho.

Una de las líneas de investigación que se plantearon y no siguieron, fue el supuesto vínculo que tenía la víctima con la venta de drogas, pero si se tuvo en cuenta la conjetura sobre las diferencias que tendrían Marcos Gilberto Chaves y la victima sobre negocios en común, lo cual habría derivado en que la planificación y posterior muerte de José Antonio González con la cooperación de Sandra.


Autorizan que una presa done su riñón

La anorexia nerviosa, no demostrar ser una “viuda doliente” y la supuesta relación de Sandra con un amante, fueron las justificaciones que estableció la justicia para las condenas a las que se llegaron. 

Sobre la anorexia se especificó que, en una gran mayoría de los casos, una de las formas de fin de las anoréxicas nerviosas “terminan con causas por homicidios o lesiones gravísimas a terceros”; sobre la actitud como viuda especificaron en la sentencia que había un caso de la viuda alegre, con conductas que no demostraban amor por su pareja como fue su asistencia a una fiesta meses después del homicidio lo cual llevó a sumarlo como factor de sospecha sobre su inocencia y la supuesta relación de la mujer con un amante que apareció 4 años después del hecho y dio cinco versiones distintas sobre cuando habría comenzado el romance, haciendo énfasis la justicia sobre el conocimiento del sujeto acerca de la ropa intima de la acusada.   

“La primera noche no dormís” así comentaba Sandra sobre el inicio de sus días en el penal de V° Las Rosas, mientras relataba que sus días trascurrían entre la cocina y el pabellón, sin posibilidad de estudiar, solo aprender oficios, mientras rogaba por el bienestar de sus hijos que se encontraban bajo el cuidado de su madre. 

En 2012, tras un cáncer de ovarios fallece su madre, sin familiares que velen por sus pequeños, Angela Arias, amiga de la familia, tomó a su cuidado a los retoños

En 2013 Angela tuvo un trasplante de riñón, la donante fue Sandra, quien no dudó en ayudar a su fiel amiga. 

El caso llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de manos de la defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez, por lo que Sandra y su padre, luego de 14 años y medio, obtuvieron un acuerdo amistoso que dio por concluida su reclusión. 


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Si bien su padre había obtenido la prisión domiciliaria por su edad y enfermedad, murió en 2016 con 74 años y sin obtener “el reconocimiento social de su inocencia” comentaba su hija.   

Dos fueron las veces que se rechazo el pedido de la defensa de revisión de condena por formalidades

Por el convenio con la CIDH el Estado esta comprometido a brindarles cobertura media y psicológica de por vida, garantizar la reinserción laboral de Sandra, quien se encuentra trabajando dependiente del Estado nacional y otorgarle la cobertura de educación superior a sus hijos.  

“Para la Cámara, Sandra Chaves debió haber guardado un luto estricto y mantenido fidelidad eterna, incluso una vez acaecida la muerte de José Antonio González. En la sentencia, la participación de mi asistida en una despedida de soltera de un familiar dos meses después del fallecimiento de su esposo, la hipotética concurrencia a locales bailables y la supuesta relación con un hombre siempre negada por mi asistida, pusieron en crisis su inocencia, al punto de justificar la imposición de una pena a perpetuidad. Para el género femenino esa sospecha de supuesta infidelidad se convierte en certeza sobre la comisión de una conducta delictiva” planteaba la defensora general de la Nación. 

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