


Virgen del Cerro: Entrevista a María Livia Galliano, la mujer que asegura ver a la Virgen
"Sentí los mismos dolores que Cristo durante la pasión". Durante el diálogo con el sacerdote, que a continuación se reproduce, Galliano ahonda en aspectos hasta ahora desconocidos de la historia de la Virgen del Cerro, que hoy convoca a multitudes de peregrinos de todo el país.
Sociedad19/10/2009Según sostiene, una noche "sintió el sufrimiento de Cristo en la coronación de espinas, su agonía y su muerte".
Galliano dice que tiene contacto con la Virgen desde hace 19 años y que le hizo construir una pequeña capilla en una de las cimas de Tres Cerritos en 2001.
Desde entonces, allí se reúnen todos los sábados los devotos, en uno de los fenómenos de fe más importantes de la Argentina.
¿Fue la Virgen quien le pidió que subiera al cerro?
Cuando la Virgen se me apareció en 1990 me dijo todo lo que quería y me mostró el lugar donde deseaba que se le construya una capilla. La Virgen me llevó y me dijo: "Deseo todo en este lugar".
¿Y cuál es su misión?
A partir de Argentina, se va a llevar a cabo una gran evangelización para el mundo entero...
¿Esa evangelización no empezó aún?
Sí, con la venida de peregrinos que escuchan los mensajes.
Para esta misión usted recibió el don de las apariciones. ¿Tiene otros dones?
Personalmente, no tengo dones. Pero la Virgen me da los medios necesarios para ayudar a las personas o leerles el alma.
¿Usted tiene estigmas?
La primera vez, el 1 de abril de 1995, se produjo rápidamente. Estaba sola y no fue necesario internarme.
La segunda fue como un infarto, tenía un dolor terrible en el corazón, sentía como una gran herida, una cicatriz.
Era de noche, y estaba muy pálida. Estaba fría, las uñas estaban oscuras y vomitaba a causa del dolor.
Me llevaron a una clínica y me vio un médico. Había seis médicos alrededor. Sentía la pasión de Cristo, creí que me iba a morir. Era un dolor muy intenso, por las almas... por todos los pecados.
¿Usted vivió todo el desarrollo de la pasión?
Sentía la humillación del Señor y veía también cuando lo desvestían y todos los movimientos que torturaban su cuerpo cuando lo crucificaron.
¿Qué partes de la pasión de Cristo sintió especialmente?
La agonía en Getsemaní, la bofetada del sirviente del sumo sacerdote durante el juicio, la flagelación, la coronación de espinas, la crucifixión, la agonía y muerte tal como Jesús la vivió, con una compasión íntima e intensa.
También siento el dolor de la Virgen cuando recibe el cuerpo de su hijo, lo que representan las impresionantes imágenes de la piedad.
¿Y qué pensaron los médicos?
Cuando me examinaron, la tensión estaba normal. No tenía un infarto. Los seis médicos no sabían qué me pasaba.
Entonces dije que era algo del Señor, que no era médico y que se iba a pasar, pero no sabía cuánto iba a durar. Mis manos estaban negras, como si hubiera tenido un infarto, constataron los médicos.
Pero, ¿sin efusión de sangre, sin heridas?
No tenía heridas, pero sufría como si las hubiera tenido. Vomitaba a cada rato a causa del dolor. Esto siguió así hasta las cinco de la mañana, duró cinco horas.
Me dejaron en terapia intensiva, pero alrededor de las cinco de la mañana todo se detuvo inmediatamente, como si no hubiera pasado nada.
A las 7 volví a mi casa y todo se había terminado.
En otra ocasión sentí el dolor en el corazón y sentía lo mismo que el Señor después de la flagelación. Entonces Jesús me dijo: "Abre la boca y mira adentro".
Pude ver cómo se sentía él interiormente, pude ver todas sus heridas. Sentí todos sus dolores, especialmente abajo, en la zona abdominal... su vientre.
Jesús me dijo que yo tenía que sufrir por los pecados de impureza cometidos hoy.
Me quedé largas horas con este sufrimiento, estaba arrodillada, ya ni siquiera podía caminar.
Y de repente todo cambió. A veces me pasa que me quedo en este estado un día entero.
Pero esta vez no me llevaron al hospital. Yo no quise. Los médicos no creen que sea sobrenatural y me curan como si fuera una enfermedad, pero no funciona.
La última vez que me pasó tuvieron que llevarme a la clínica porque era terrible. El médico no quiso que me quedara en mi casa.
¿Usted estaba en éxtasis?
No, no estaba en éxtasis, pero tenía dolores muy fuertes en el corazón. En ese momento, sentí la agonía del Señor cuando su corazón estaba por detenerse. El ya no podía respirar.
¿La agonía en Getsemaní?
No, la agonía en la cruz. Entonces me llevaron a la clínica. El demonio estaba furioso y se transformó en enfermera.
Yo estaba en terapia intensiva. El demonio se me acercó como una enfermera, yo no podía moverme, estaba débil.
El me dijo que me callara y que me iba a hacer callar para siempre.
Entonces me obligó a tomar un montón de medicamentos, estaba sin defensa.
Cuando regresé a mi casa tenía hepatitis a causa de los remedios que el demonio me había obligado a tomar. Entonces fui al bioquímico. El médico me conocía. Me dijo: "La Virgen ha hecho un milagro porque un paciente que tenía hepatitis B fue como peregrino al cerro y se curó. Pídale a la Virgen que haga otro milagro".
Al día siguiente no tenía más hepatitis.
Todo había desaparecido completamente.
Entendí que había sido el demonio, pues una enfermera no habría podido cometer semejantes errores.
¿Qué le pide la Virgen?
Misa diaria, rosario diario, confesión al menos una vez por mes, ayuno a pan y agua tres veces por semana, leer la Biblia todos los días, formar grupos de oración y que la expansión de estos grupos llegue al mundo entero.
Lo más importante es la conversión de los corazones para conseguir la paz interior.
El investigador
René Laurentín nació en 1917 en Francia, es teólogo y se dedicó a estudiar apariciones religiosas alrededor del mundo.
En 2007 publicó un libro donde describe unas 2.400 apariciones de la Virgen en diferentes países.
En uno de sus capítulos trata el caso de María Livia Galliano en Salta.
Además, estudió la visión de Nuestra Señora del Rosario, en San Nicolás en 1983, y participa en numerosos programas radiales y televisivos de diferentes países.
Fue perito del Concilio Vaticano II y profesor de universidades de Italia.
Visitó tres veces Salta para analizar el fenómeno del cerro y mantuvo largas entrevistas con María Livia Galliano.
"Guardé silencio durante cinco años"
María Livia Galliano, la mujer que dice ver a la Virgen en Salta, aseguró que durante cinco años guardó en secreto las apariciones y sólo habló del tema con sus familiares más cercanos por consejo de su confesor.
En un diálogo que mantuvo con el investigador francés que visitó Salta, René Laurentín, le aseguró que tuvo la primera visión en 1990 y recién en 1995 puso en conocimiento del tema a las monjas del convento San Bernardo.
Desde que habló con las religiosas, los mensajes que supuestamente recibía de la Virgen comenzaron a difundirse, primero de manera oral y luego a través de un libro.
Según el relato de la mujer, "en abril o marzo de 2001" las apariciones empezaron a darse en la cima de Tres Cerritos, donde se construyó un pequeño santuario para honrar a la Virgen.
Sobre la forma en que comenzó a gestarse la convocatoria al cerro, Galliano contó: "Al principio iban alrededor de 50 personas y cuando terminábamos de rezar el rosario la gente se acercaba a mí pidiendo que los bendijera".
Según contó, empezó a hacerles la señal de la cruz en la frente a los fieles, pero el Arzobispado le requirió que no lo hiciera más.
Entonces, un sacerdote le sugirió que "tocara en el hombro" a los peregrinos. "La Virgen me dijo que era voluntad del Señor que yo ayudara a los que sufren, que rezara sobre ellos cada vez que se acercaran", describió la mujer.
Actualmente, son miles las personas que suben todos los sábados al cerro para participar en un encuentro de oración que termina cuando Galliano pone la mano sobre el hombro de cada devoto que se acerca a ella, que se interpreta como una "oración de intercesión" ante la Virgen.
Nuevos mensajes
Algunos de los mensajes que María Livia Galliano dice haber recibido de la Virgen fueron publicados en un libro antes de que, en 2003, el Arzobispado de Salta pidiera que no se difundan más. Los anuncios hablan, básicamente, de la necesidad de que el mundo "se convierta". La mujer aseguró que le siguen llegando comunicaciones y las anota para cuando se puedan hacer públicas.
El 17 de agosto de 1990 la mujer habría escuchado: "Debes rezar por la paz del mundo, que está amenazada, por los pecadores, por los que sufren".
Fuente: Diario El Tribuno






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