Acusan a EEUU de planificar y dirigir el golpe de Estado en Bolivia

Internacionales 11 de noviembre de 2019
Así lo aseguró Jacqueline Mendieta, cónsul del país vecino en Salta, quien manifestó que el operativo fue montado sobre una acumulación de resentimientos y broncas de los sectores de clases de media. Además dijo que el fraude nunca se pudo probar. "Es una verdadera tragedia nacional".
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Tras la profunda crisis política desatada por las denuncias de fraude en las elecciones del pasado 20 de octubre en Bolivia, que culminó con la renuncia del ahora expresidente Evo Morales, Jacqueline Mendieta, cónsul del país vecino en nuestra Provincia, en diálogo con InformateSalta, aseguró que “se trató de un golpe de estado muy bien planificado y dirigido desde afuera por la geopolítica norteamericana”.

En la oportunidad, señaló que el operativo estuvo montado sobre una acumulación de resentimientos y broncas de sectores de clases de media que habían sido desplazados del poder más de una década por sectores populares. “No se trató de una protesta exacerbada por la pobreza o la crisis económica, puesto que Bolivia tiene el índice de crecimiento mayor del continente con cero de inflación, récord de inversión pública, y una verdadera revolución en términos de inclusión social”.

Mendieta manifestó que la señal para que se desate la violencia vino del candidato perdedor Carlos Mesa, quien denunció un descomunal fraude, que nunca pudo probar.  "El informe de la auditoría realizada por la OEA no menciona una sola vez la palabra fraude, sino problemas técnicos, y agrega que según sus proyecciones Evo ganó la elección pero no es posible afirmar estadísticamente que lo haya hecho en un margen suficiente para ganar en primera vuelta, por lo que se recomienda convocar a nuevas elecciones ”, explicó.

Atento a esta situación, Morales anunció la convocatoria de nuevas elecciones con nuevos autores, pero los 'golpistas' habían escalado en sus demandas y no solo pedían nuevas comicios sino la cabeza del propio presidente. “Ante la perspectiva de una generalización descontrolada de la violencia, Evo Morales y Álvaro García presentaron su renuncia, y abrieron el paso a la sucesión constitucional”, comentó.

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La renuncia, según dijo, fue vista con gran pesar entre los pobres y marginados, que tenían cifradas sus esperanzas en su liderazgo, y fue vista con gran algarabía entre las clases medias acomodadas que habían visto engrosadas sus filas por el éxito del modelo económico instalado en los últimos 13 años. 

Por último, manifestó que el régimen hoy está ante un vacío institucional que le hace muy difícil aplicar cualquier esquema de sucesión constitucional para cubrirse con un manto de legalidad que le permita mostrar un rostro aceptable ante la comunidad internacional, habiendo forzado con amenazas y acciones violentas la renuncia de senadores, diputados, alcaldes y otras autoridades. "Es una verdadera tragedia nacional que puede derivar en el cierre del proceso democrática boliviano, y la apertura de un nuevo ciclo de autoritarismo", finalizó.

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