Es argentino, inventó “el cosito de la pizza” y asegura que no logró ganar dinero: “Me robaron la idea”

Medios 10 de agosto de 2022
claudio

“Cuando voy y digo que lo inventé yo, me miran como si estuviese loco”, dice el hombre, mientras lanza verdades agitando un sobrecito de edulcorante y prepara con su otra mano la cuchara con la que integrará el contenido a su cortado en jarrito.

A Claudio Troglia, comerciante desde siempre y actualmente dueño de una pizzería en el barrio porteño de Belgrano, nadie lo para por la calle para pedirle una foto. Lo reconocen antiguos clientes y viejos amigos. Goza de una fama anónima, la del reconocimiento de los pocos que saben que hace mucho tiempo creó “el cosito de la pizza”, un ícono de las comidas argentinas.

“El verdadero nombre es SEPI (separador de pizzas). Es un producto que inventé el 28 de febrero de 1974 para que la tapa de la caja no se apoye sobre la muzzarella. En esos años no existía el delivery, entonces ibas a buscar la pizza y la gente, por descuido o porque caminaba con la pizza, siempre terminaba aplastando la tapa”, contó Troglia.


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Su matriz fue patentada ese mismo día en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial
(INPI). Los archivos certifican la validez de un registro que Troglia decidió no renovar en 1979. “A los cinco años tenías que renovarlo o pasaba a hacer de dominio público. No lo hice porque lo fabricaban por todos lados. Me robaron la idea”, contó.

Claudio Troglia posee una pizzería en el barrio porteño de Belgrano (Foto: TN).

Escarbadientes contra el paladar y una promesa a su padre

Su creación surgió a partir de una promesa que le realizó a su papá una noche en Villa Crespo: “Colocaban escarbadientes para separar una caja de otra. Pero pasaba que empezabas a comer la pizza y los encontrabas en la muzzarella. Era poco higiénico. Entonces le dije a mi viejo, mientras comíamos una pizza, que iba a inventar algo para que eso no pasara más”.

El patentamiento que data del 28 de febrero de 1974

Troglia buscó un especialista y diseñó él mismo un accesorio que debía adaptarse al tamaño de las cajas y a la vez no generar un sobrepeso a la hora del traslado de las pizzas.

“Lo hice con un matricero de San Isidro, pero no se respetó ni la marca ni el derecho de autor. Pesaba exactamente un gramo y era de poliuretano. Había sacado la cuenta y se vendían alrededor de un millón de pizzas entre todo Buenos Aires. Así que fabricábamos eso por mes. Las vendíamos en bolsas de 1000?, recordó Troglia.

"El cosito de la pizza" apareció en un capítulo de Los Simpson

Su éxito duró un año y medio. Troglia desistió de continuar con el negocio cuando comprobó que los fabricantes de las cajas también ofrecían los separadores de pizzas. “Estaba patentada, pero bueno. Tenía que hacerle juicio a 300 personas. Era imposible”, dijo.

El éxito del producto fue tal que en 1985 fue patentado en Estados Unidos por una mujer: Carmela Vitale. “Lo registró con el mismo diseño industrial, las mismas medidas y todo. No pude hacer nada con eso tampoco. Tendría que buscar a un abogado en Estados Unidos y hacerle juicio allá”, explicó el comerciante.

Nuevos emprendimientos y una máxima: jamás volver a usar “el cosito de la pizza”

Casado con María Inés desde hace 42 años, y padre de Gastón (su socio actual), desistió de aquel negocio para incursionar en las canchas de tenis privadas, una novedad porteña que marcó una manera distinta de practicar el deporte en la Ciudad de Buenos Aires.

Troglia aceptó colocar un SEPI para la entrevista

“Tres canchas en total. Teníamos muy buenos sponsors, nos apoyaba Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini. El boom duró 10 años porque, como todo, cuando a algo le va bien, a los 10 minutos la competencia se pone dura”, relató.

Tras vender su parte volvió al rubro gastronómico para crear La Stampa, una clásica pizzería de Belgrano. “Me ‘robé’ al maestro pizzero de Angelín. Fue otro éxito”, destacó.

Hoy trabaja junto a su familia en un nuevo local ubicado en Vuelta de Obligado al 1800. “Bakerloo nació como una propuesta innovadora, un desafío en medio de una realidad argentina que es como un sube y baja, en donde no te queda otra que aggionarte”, contó Troglia.

Sus pizzas aún conservan los secretos adquiridos durante tantos años de cocina, con ingredientes especiales y un ojo clínico puesto -principalmente- en la elaboración de la masa y el condimento de las pizzas.

El SEPI original pesaba un gramo y era de poliuretano

“El SEPI fue un antes y después en mi vida. Hasta salió en Los Simpson, en una entrega de los Oscar. Me han llamado de Australia para pedirme información, porque querían incluirlo en algo novedoso. Fue realmente increíble. Pero nadie cree que fui yo el que lo creé. Hace años que lo comercializan y es lo que menos se pueden imaginar”, remarcó Troglia.

“Hoy me niego a usarlo. Un poco por la bronca que me genera y otro tanto porque no lo necesitamos”, dijo entre risas. Y completó: “Piensan que estoy muerto, porque si se inventó en el 74… Ah, y otros piensan que estoy tirado en una reposera, en el Caribe, gracias a este invento. Pero la realidad es que hace casi 50 años que no paro de trabajar”. /TN

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