



Los presentes dicen quiénes nos gobernaron, con quiénes se relacionaron y, sobre todo, qué consideraban un gesto de valor quienes buscaban agradar al poder. Esta es una revisión histórica —basada en documentos públicos, expedientes judiciales, registros oficiales y archivos internacionales— de los regalos más curiosos recibidos por los presidentes argentinos desde el retorno de la democracia.
Hasta fines de los ’90 no existía un régimen claro y aplicado sobre qué debían hacer los presidentes con los obsequios que recibían.
En 1999 se sanciona la Ley de Ética Pública 25.188, que obliga a destinar al Estado los regalos recibidos “con motivo u ocasión del cargo”, pero ese artículo quedó sin reglamentar durante años.
Recién en 2016, durante la presidencia de Mauricio Macri, se firma el Decreto 1179/2016, que reglamenta el régimen de obsequios: prohíbe regalos, salvo los de cortesía, costumbre diplomática o amistad, fija un tope económico; lo que lo supera pasa a ser patrimonio del Estado, ordena que todos los obsequios se inscriban en el Registro de Obsequios a Funcionarios Públicos, a cargo de la Oficina Anticorrupción.
Para los gobiernos anteriores a 2016, la información es fragmentaria y depende de investigaciones y notas aisladas.
A partir de Macri y, sobre todo, con Alberto Fernández y Javier Milei, existe un registro público online donde se pueden rastrear presentes insólitos que antes jamás hubieran trascendido.
Raúl Alfonsín (1983–1989): la etapa casi sin archivos
En el caso de Raúl Alfonsín, no hay hoy un listado público y sistemático de regalos protocolares recibidos:
El Museo Casa Rosada conserva objetos de distintos gobiernos, pero la propia prensa especializada advierte que el acervo tiene serias lagunas para los primeros años de la democracia y que el problema de la falta de donaciones se vuelve evidente recién al mirar los ’90 en adelante.
No hay investigaciones periodísticas relevantes que documenten regalos extravagantes a Alfonsín comparables a los casos posteriores (Ferrari, joyas, etc.).
Más que curiosidades, lo que se registra es silencio documental: la historia de los regalos de Alfonsín es, hasta hoy, una de las zonas menos transparentes del patrimonio presidencial.

Carlos Menem (1989–1999): la era de la Ferrari y los obsequios de lujo
Aquí empiezan las historias realmente llamativas.
La Ferrari 348 TB, símbolo de época
En 1990–1991, el empresario italiano Massimo del Lago le regaló a Menem una Ferrari 348 TB roja, valuada entonces en torno a US$ 120.000.
Del Lago estaba interesado en una concesión de autopista en el conurbano bonaerense, lo que disparó sospechas de conflicto de intereses.
Menem se hizo célebre por la frase “la Ferrari es mía, mía y mía”, y por usar el auto para viajar a Pinamar a alta velocidad, según la crónica de la época.
El escándalo fue tal que terminó anunciando una subasta de la Ferrari y la donación del dinero a beneficencia.
Menem sólo donó al museo un bastón de marfil regalado en Siria.
No aparecen allí otros obsequios que recibió, como “torsos de caballos entrelazados” tallados en madera, regalo del exalcalde de París Jean Tiberi, o una camiseta de fútbol obsequiada por el primer ministro noruego Kjell Magne Bondevik.
El empresario Franco Macri le regaló un Peugeot 605, que Menem utilizó como auto oficial, otro símbolo del entrecruzamiento entre poder político y grandes empresas.

Fernando de la Rúa (1999–2001): pluma de oro, jarrones chinos y “El Aleph”
La corta presidencia de De la Rúa dejó, paradójicamente, un capítulo fuerte en la historia de los obsequios.
La lapicera de oro macizo
El día del traspaso de mando, Carlos Menem le regaló a De la Rúa una lapicera de oro macizo, valuada en alrededor de US$ 5.000. De la Rúa declaró que la había cedido al Museo de la Casa de Gobierno, y la nota de La Nación la menciona entre los objetos custodiados.
El Aleph y los regalos de empresas
Según una investigación de La Nación y otra de Los Andes: De la Rúa no donó al museo una edición especial de “El Aleph”, con ilustraciones de José Hernández, que le obsequió María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, en Barcelona en 2000.
Tampoco se registran en el museo: dos jarrones chinos y una escultura regalados por la empresa española Fomento Construcciones, entonces contratista del Estado.
Ese paquete de regalos motivó la apertura de una causa judicial por la posible apropiación indebida de bienes que debían pertenecer al Estado.
En términos de extravagancia, la lista de De la Rúa no compite con la Ferrari, pero sí ilustra el problema de fondo: regalos valiosos de privados con intereses en el Estado que terminaban en la esfera personal del presidente.
Eduardo Duhalde (2002–2003): el vacío documental en plena crisis
El período Duhalde está marcado por la emergencia económica y política, y se nota también en la (no) trazabilidad de los regalos:
Tanto La Nación como otros medios señalan que el Museo de la Casa Rosada no recibió prácticamente donaciones significativas ni de Menem, ni de De la Rúa, ni de Eduardo Duhalde, ni de Néstor Kirchner, pese a que la Ley de Ética ya obligaba a entregar los obsequios al Estado.
A falta de registros oficiales y listas completas, las crónicas solo hablan en general de “gentilezas” no declaradas y no permiten reconstruir un catálogo detallado de regalos curiosos para este tramo.

Néstor Kirchner (2003–2007): la espada de Bolívar y un Malthus de 1843
La documentación mejora un poco, aunque sigue lejos de un estándar de transparencia.
Regalos presidenciales más llamativos
Un informe de La Nación sobre los objetos que “nadie quiso donar” consigna que Néstor Kirchner: Solo donó al museo un diploma conmemorativo.
No donó, en cambio, una réplica del sable de Simón Bolívar que le entregó Hugo Chávez el 25 de mayo de 2003, una edición original de 1843 del libro Principios de la economía de Thomas Malthus, regalo de George W. Bush en julio de 2003.
No sólo son obsequios de gran valor simbólico e histórico, sino que el hecho de que no pasaran al patrimonio público reforzó, años después, las críticas al manejo de regalos oficiales.
Cristina Fernández de Kirchner (2007–2015): perros, esmeraldas y opacidad
Es el período más prolífico en anécdotas… y uno de los más opacos en términos de trazabilidad.
Regalos curiosos y extravagantes
Distintas investigaciones de La Nación, El Cronista y otros medios permiten reconstruir algunos de los presentes más llamativos:
Simón, el perro. El entonces presidente venezolano Hugo Chávez le regaló a Cristina un perro llamado Simón, que se volvió célebre en la comunicación oficial.
Sombrero de piel ruso. En 2008, el presidente ruso Dmitri Medvédev le obsequió en el Kremlin un sombrero de piel de zorro, típico de Rusia.
Joyas y libros de lujo. Una esmeralda valuada en unos US$ 5.000, regalo del admirador Carlos Sampedro.
Un collar y aros de plata boliviana de parte del presidente boliviano Evo Morales, un gorro de caza ruso, también de Medvédev, una edición de lujo de la Constitución española de 1812 y una encuadernación especial del Quijote, obsequios del gobierno español.
Artículos de La Nación recuerdan que el magnate Carlos Slim le regaló una computadora costosa y que ella a su vez obsequió al papa Francisco un termo y un mate, parte de un intercambio de presentes protocolares con fuerte carga simbólica.
La polémica central: ¿dónde están los regalos?
Más allá de la lista, lo que vuelve singular este período es la falta de registros oficiales: Distintos artículos de La Voz del Interior, TN, Urgente24 y La Nación señalan que no existe un inventario público completo de los regalos que recibieron Cristina y Néstor Kirchner. La Oficina Anticorrupción durante el macrismo afirmó que “no hay ningún regalo registrado” a nombre de Cristina como presidenta y evaluó denunciarla por peculado si no devolvía los bienes.
En términos periodísticos, el “regalo” más grande de este período es la certeza de la opacidad: sabemos que hubo muchos obsequios, pero no existe un registro estatal confiable de qué, cuánto valían ni dónde terminaron.

Mauricio Macri (2015–2019): zapatos, tortugas de ónix y el primer inventario masivo
Con Macri se abre otra etapa: la de los registros detallados y, por ende, la de más curiosidades “chiquitas”.
Un listado difundido en 2016 contabilizó 143 regalos al presidente en menos de un año, analizados por distintos medios. Entre los más curiosos figuran: un par de zapatos, una tortuga de ónix, un sombrero artesanal de esponja, cinco “llamadores de ángeles” (amuletos colgantes), un palo de golf, una máscara de cerámica, un “duende” de paño lenci grande, una casita de chocolate, múltiples mates con bombilla, ponchos, camisetas de fútbol, esculturas, delicatessen regionales y una larga serie de libros.
Los documentos muestran también el destino de cada uno: varias piezas van a Desarrollo Social (para subastas o donaciones), otras quedan en Casa Rosada u Olivos, y algunas son incorporadas al patrimonio del Estado.
Alberto Fernández (2019–2023): juguetes, tanques en miniatura y una lluvia de libros
Con el sistema de registro ya en marcha, el caso Alberto Fernández es el mejor documentado hasta ahora.
Primer año: 277 regalos y un perfil muy “lector”
Una investigación de Infobae sobre el primer año de gestión contabiliza 277 regalos registrados, con un fuerte peso de los libros: de biografías políticas a ensayos académicos y textos muy singulares.infobae+1
Entre los presentes más llamativos figuran:
una caja-escritorio con forma de águila, símbolo de EE.UU., enviada por Donald Trump,
una guitarra fabricada por el luthier argentino Víctor Iermito y obsequiada por Emmanuel Macron,
del papa Francisco:
un rosario,
una escultura de la paloma de la paz en cobre,
varios libros religiosos y una medalla.infobae+1
Los regalos más insólitos
Un trabajo de la Universidad Nacional de Avellaneda (“Los 14 regalos más insólitos que recibió Alberto Fernández”) releva obsequios que parecen sacados de un inventario surrealista: una remera de “Dylan Fernández” (en referencia a su perro), dos hormas de queso (gouda y sardo), una bolsita de tierra fértil y semillas de lechuga gallega, tres paquetes de yerba, una pava de cobre, un muñeco de crochet de Alberto Fernández, una canilla con su nombre grabado, 24 pares de medias de mujer y 66 de hombre, un termómetro digital y un dispositivo de ecografía portátil.
Otras notas, basadas en el registro oficial, destacaron para 2022: la entrega de un equipo completo de nieve, una réplica de un tanque de guerra, y hasta libros con títulos tan poco protocolares como “Los genitales y el destino”, recibidos en una visita a Florencio Varela.
Todos estos regalos quedaron documentados en el Registro de Obsequios, con indicación del donante, fecha, descripción y destino posterior (ministerios, Desarrollo Social, Olivos, etc.).

Javier Milei (2023–2025): entre el rock, la motosierra y la Nutella “Javier”
El actual período es el más reciente y, por el régimen vigente, también el más transparente en tiempo real.
Primer año de gobierno: rock, ponchos y ropa interior
Un informe de A24 sobre el primer año de Milei en la presidencia, basado en el registro oficial, destaca un abanico de obsequios que mezcla cultura pop, política y memes libertarios: un calzoncillo (prenda de ropa interior) y un traje de baño deportivo obsequiado por el ex nadador olímpico José Meolans, una taza con la leyenda “Socialism Kills”, un llavero con una motosierra en miniatura, un disco de vinilo “Let It Bleed” de los Rolling Stones, su álbum favorito, regalado por un militante libertario, un poncho y una medalla de Alberdi entregados por el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, durante la firma del Pacto de Mayo. Varios cuadros: un retrato del perro Conan, obras con la imagen del presidente y sus perros, un cuadro con la leyenda “No hay plata”.
Alimento para mascotas y otros souvenirs de viajes oficiales.
En cuanto a regalos de otros mandatarios:
Emmanuel Macron le obsequió una lapicera de lujo S.T. Dupont, la premier italiana Giorgia Meloni le regaló gemelos Buccellati y, en otra ocasión, un frasco de Nutella edición especial “Javier”.
Un catálogo que sigue creciendo
Una investigación de El Auditor (2025) revisa el Registro de Obsequios y muestra otros presentes singulares ya asentados: camperas de cuero, camisas de lino, una canción compuesta por un ciudadano, un libro sobre estafas piramidales, estampitas y objetos religiosos, llaveros, gorras y peluches entregados por simpatizantes en actos públicos. Todos estos regalos figuran en el Régimen de Obsequios y Viajes a Funcionarios Públicos, con acceso público a través del portal oficial.
Fuentes documentales y registros públicos
Registro de Obsequios a Funcionarios Públicos (Oficina Anticorrupción, decretos 1179/2016, 303/2024 y 272/2025).
Portal de Transparencia de la Administración Pública Nacional.
Museo de la Casa Rosada: inventario histórico de obsequios protocolares.
Archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores (visitas oficiales 1983–2025).
Expedientes judiciales: causas por obsequios no declarados (De la Rúa, Kirchner).






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