Un salteño en Italia: “Salimos sólo con permiso firmado y el hospital elige a quién atender”

Sociedad 13 de marzo de 2020
“Las medidas parecen rigurosas pero son totalmente necesarias”, dice Sandro Cercená, quien vive en el Norte de Italia. Desde allí contó cómo viven el día a día en uno de los países declarados “zona roja” por el avance del coronavirus. Impactante relato de una situación que demanda conciencia y responsabilidad.
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Las principales ciudades de Italia, íconos turísticos para el mundo, se encuentran desiertas. Las postales que recorren el mundo son insólitas y sin precedentes. Los comercios y las escuelas permanecen cerrados, la policía realiza controles arbitrarios en la vía pública y los hospitales no dan abasto. 

Dentro de la pandemia que sacude al mundo, Italia es uno de los países más golpeados por el virus COVID-19, declarado “zona roja” y donde se aplican protocolos rigurosos para mermar los contagios. Allí y gracias a los avances sanitarios, los pacientes sospechados de haber contraído el virus tienen resultados a las 7 horas de haberse hecho los análisis pertinentes.  

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Dirigiendo la mirada hacia la parte septentrional del país, nos contactamos con Sandro Cercená, un salteño que desde hace años vive en Lecco, ciudad perteneciente a Lombardía, cercana a Milán. Desde allí nos cuenta cómo es el día a día en una de las zonas más afectadas por el virus.  

“Toda esta explosión inició el 21 de febrero, no lejos de Milán, y los primeros casos fueron tomados a la ligera”, nos dice, a lo que agrega que las primeras medidas gubernamentales fueron tomadas de forma caótica hasta que empezaron a aislar a las pequeñas poblaciones donde se encontraron los primeros casos. 


“La información era contradictoria: alarmismo por parte de los medios y desinformación por parte del Gobierno”


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Aporte de Sandro Cercená: Una de las calles más transitadas de Sicilia, vacía

Según nos aporta Sandro, en menos de 20 días, el virus se había propagado por todo el país. Esta situación fue la detonante para que tanto población como gobierno, comenzaran a tomar las medidas necesarias para evitar contagios. Aislamiento, cuarentenas, cierre de colegios y universidades, la suspensión de deportivas y culturales masivas y el cierre de bares y comercios considerados no necesarios fueron algunas de las restricciones que se tomaron para limitar la difusión de la enfermedad.


“Muchos no creíamos que podía ser tan grave, pero poco a poco nos fuimos dando cuenta de que era necesario tomar medidas rigurosas para prevenir el contagio”


El testimonio de Sandro demuestra el alto grado de información que maneja sobre la propagación del virus, destacando que se trata de una cepa altísimamente contagiosa a pesar de su baja mortalidad. 

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Al afectar el sistema respiratorio, las personas infectadas requieren cuidados de terapia intensiva entre 10 y 12 días, bajo el uso respiradores artificiales. A pesar de tratarse de un país cuyo sistema sanitario está a la altura de situaciones complejas, el avance del COVID-19 puso en jaque a los nosocomios italianos: “Los hospitales están colapsados, no hay camas ni respiradores suficientes”, nos indica Sandro 


“Muchos médicos tienen que elegir a qué paciente atender en base a las posibilidades de supervivencia de cada persona. Es tremendo tomar esas decisiones.”


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Aporte de Sandro Cercená: Policía italiana aplica controles en la vía pública

Nuestra responsabilidad como ciudadanos

Mientras que en muchos le restan importancia al contagio del coronavirus, la población debe tomar conciencia y aplicar los recaudos necesarios para cuidar la salud propia y ajena. 

“Es responsabilidad social y personal de cada uno tomar las medidas necesarias para no contagiarse ni contagiar. Recomiendo mantener distancia, usar barbijos, y aplicar medidas mínimas de precaución como higienizarse, usar gel desinfectante y los que pueden, que se tomen su tiempo para estar aislados”, nos dice Sandro Cercená, a lo que añade: “Aquí la situación es muy grave”.

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Aporte de Sandro Cercená: "El centro, en hora pico, desértico"

En consonancia a los dichos por profesionales, Sandro resalta la facilidad de contagio del virus, diciendo que se esparce como un enjambre de abejas, ya que un infectado puede derivarle la enfermedad a cientos de personas: “No quiero asustarlos, quiero que se concienticen. El sistema sanitario argentino no va a tener capacidad de salvar mucha gente porque son muchos los cuidados intensivos”.


“Estamos con controles de policía permanentes, confinados a vivir en nuestras casas: se sale solo con permiso firmado a las proveedurías o farmacias”


Dentro del protocolo que se sigue en Italia, las personas con síntomas se comunican a un número telefónico dispuesto para casos de emergencias. A partir de esto, agente sanitarios se dirigen al lugar, toman muestras y aplican aislamiento domiciliario ya que los hospitales no dan abasto. En caso de dar positivo recién se evalúa el traslado al nosocomio. 

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