Paola fue víctima del despecho de Zambrani, un novio violento y caprichoso

Justicia 15 de abril de 2019
Tres meses antes de la desaparición, el teléfono celular del acusado dejó una pista de la relación violenta que padecía Paola, quien por este motivo decidió no seguir con la relación de pareja. Fue el detonante de una horrenda muerte.
Zambrani y su madre
Zambrani y su madre

Entre la denuncia de desaparición de Paola Alvarez, el 6 de mayo de 2017, y el hallazgo de su cadáver, el 17 de agosto de ese mismo año en la ruta nacional 9, a a la altura de La Cornisa, pasaron 104 días, lapso en el cual Santiago Zambrani nunca aportó ni la más mínima pista de lo sucedido con la joven. Por el contrario, trató por todos los medios de entorpecer el trabajo de la justicia.

La denuncia de desaparición de Paola fue radicada por Mónica María Morales, quien reveló en la comisaría Cuarta que la última vez que vio con vida a su hija fue el 5 de mayo, como así también que intentó contactarla por su teléfono celular, pero nunca le respondió.

Según el expediente, Morales sostuvo que “la última persona que le consta que estuvo con su hija fue con Santiago Zambrani, con el cual aparentemente y según los dichos de éste último, mantenía una relación de pareja, añadiendo que el propio Zambrani -vía telefónica- fue quien le informó que había estado con Paola, aludiendo que la misma se había retirado de su domicilio enojada el 6 de mayo a las 04:30”.

La relación que mantenía Zambrani con Paola, según amigos de la joven, no era formal sino casual y muy esporádica. El acusado era el más interesado en mantenerla viva, pero dado el desinterés por parte de la víctima, acudía a la violencia para evitar que todo se termine.

Además de las declaraciones de testigos, los investigadores de la División Homicidios lograron encontrar en el teléfono celular del acusado una serie de pruebas que terminaron por incriminarlo en el homicidio, entre ellas se detectó una serie de mensajes que dejaron en evidencia un episodio de violencia de género.

Se trata de un incidente ocurrido el 28 de febrero de 2017, poco más de dos meses de la desaparición de Paola. Según un informe policial, del registro de mensajes que Zambrani tenía en su teléfono, surgen “conductas violentas en contra de la damnificada”.

En una de ellas, el acusado habría “destruido el aparato celular de la víctima, arrojándoselo por la ventanilla de su automóvil”. Esto surge de los mensajes en la red social de Facebook que intercambiaba Paola con el acusado. Asimismo, una familiar confirmó que el acusado le había roto su teléfono.

Por otra parte, la fiscalía, en su requerimiento de juicio, sostuvo que de las comunicaciones surge “claramente que ella (Paola) no quería tener más intimidad con el acusado y que su relación solo estaría basada en que Poala realice la limpieza de su departamento, a lo que Santiago no estaba de acuerdo y era insistente en mantener relaciones sexuales con la víctima”.

De los mensajes de la aplicación “Whatssap” extraídos del teléfono de Zambrani por los investigadores, en tanto, se desprende que el mismo tuvo comunicación con una joven, testigo, el día 5 de mayo a las 18.30, horas antes de la desaparición de Paola.

Paola y su madre


Mensajes incriminatorios

En esa conversación, el acusado le envió una foto de Paola y, entre algunos mensajes, sostuvo que “ella –por Paola- posa y se pone celosa, hagamos que se ponga celosa en serio”. De este cruce y otros más que seguramente se darán a conocer en el juicio, la fiscalía entiende que Zambrani evidencia cierto “nivel de excitación y violencia”.

En otro párrafo del pedido de juicio, en tanto, la fiscalía sostuvo que “desde la red social Facebook, del perfil correspondiente a Zambrani, una publicación que él mismo realizó en fecha 8 de mayo expresó textualmente “Hoy he perdido a la persona que más amé en este mundo no sé por qué ni cómo, ahora todos me juzgan y me culpan ya mi vida no tiene sentido...Encontraré haya arriba por fin podré estar a tu lado sin importar lo que los otros piensen u opinen...voy en tu búsqueda..”.

Con estas pruebas, y otras más, los fiscales Ramos Ossorio y Paz esperan dejar plasmado en el juicio que entre Paola y Zambrano existía una relación preexistente entre la víctima y su victimario, y que ese vínculo fue el caldo de episodios de violencia que terminaron con el femicidio de la joven de 21 años.

Para ello, las declaraciones de determinados testigos y la exposición de pericias, como las que se hicieron en torno al teléfono y las redes sociales, serán otros de los condimentos que seguramente mantendrán la atención del tribunal, las partes y todos los salteños.

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